¿Somos sol amigos o algo más? Claves para distinguir una amistad de un enamoramiento


Si existe una película que supo diseccionar como ninguna la fina línea que separa la amistad del amor y que sigue sirviendo como referente para hablar de la confusión de sentimientos que a veces surgen entre dos seres humanos esa es Cuando Harry encontró a Sally. Dirigida hace ya más de 3 décadas por Rob Reiner y protagonizada por Meg Ryan y Billy Crystal, el filme puso sobre la mesa, en clave de comedia, cuestiones como si la amistad entre un hombre y una mujer es imposible o está abocada a terminar en relación de pareja.

Confundir amor y amistad es frecuente y muchos amigos pueden llegar a dudar sobre lo que sienten el uno por el otro. Y aunque es verdad que en ocasiones de una amistad puede surgir una pareja también podría pasar que ese sentimiento de enamoramiento sea solo unilateral y acabe produciendo una profunda brecha en la amistad al no sentirse correspondido uno e incapacitado el otro para mantener la relación amistosa en esa situación.

Un momento del documental '¡Descubre tu fetiche!' del canal ARTE.

¿Cómo diferenciar entonces si lo que se vive con otra persona es una bonita amistad o amor? Los expertos coinciden en que hay fijarse en una serie de circunstancias que pueden despejar muchas dudas sobre los sentimientos que han surgido entre ambos:

Atracción física además de emocional. No cabe duda que cuando dos personas establecen una relación, ya sea de amistad o de amor, surge ‘la chispa’. Hay una atracción emocional, nos gusta la forma de ser del otro, compartir tiempo juntos, aficiones y diversiones, se convierte en un confidente al que contar un problema o pedir consejo… Pero si hay enamoramiento la atracción física gana terreno y pasa a ser una prioridad. La llamada química es imprescindible entre dos personas que están enamoradas: necesitan besarse, abrazarse, tocarse… en definitiva, quererse.

Donde hay amor hay amistad, donde hay amistad no hay amor. O al menos, no más amor que el fraternal. En una relación de pareja se da por sentado que se establece una relación de amistad entre ambas partes sin embargo, la amistad no implica nunca amor al estilo de una pareja.

El amor necesita más tiempo. En una relación de amistad se comparten momentos concretos y se ven como algo flexible. Si un día no se puede quedar y hay que retrasar un encuentro o bien si tenemos que pasar días, semanas o incluso meses sin ver a un amigo, no suele ocurrir nada y se da por válido sin hacer mella en la relación. Sin embargo, la relación de amor es mucho más intensa: hay una necesidad de regularidad en los encuentros, de saber que el otro estará ahí para nosotros mañana y la simple idea de interrumpir la relación o dejar de ver al otro aunque sea temporalmente se vive de manera dramática.

Imagen de archivo de una pareja feliz.

Exige compromiso. En las relaciones amorosas, ambas partes tienden a establecer unos mínimos de compromiso, a hacer proyectos de futuro y, llegado el momento, a convivir. No se trata solo de fidelidad entre ambas partes sino de crear vínculos, afrontar retos y pruebas juntos, dar nuevos pasos e incluir al otro en nuestros planes. En las relaciones de amistad, sin embargo, los momentos compartidos suelen ser, por regla general, distendidos y hechos para pasarlo bien.

Enemigos extras. En una relación amorosa salen a la palestra determinados sentimientos que son inusuales – al menos con la misma intensidad- en las relaciones de amistad. Sobre todo, los celos, la pérdida de la pasión, el miedo a quedarse solo o el peso de la rutina. 



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