Secuelas, una cara no menos peligrosa de la COVID-19: Experiencia e investigaciones en Cuba (+ Video)


¿Está preparado el sistema de salud para enfrentar no solo la enfermedad sino la etapa posterior relacionada con secuelas y manifestaciones persistentes?

Sobre esta interrogante, la doctora Ileana Morales Suárez, directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap, reiteró que “la COVID-19 deja secuelas, es un mensaje que hay que dejar claro. Aún la estamos conociendo”, y añadió que el sistema de salud y los centros científicos del país continúan las investigaciones, estudios y ensayos clínicos para conocer más de la enfermedad.

“Sobre todo, para conocer las secuelas a mediano y largo plazos, porque las de corto ya las conocemos. Llevamos un año y las hemos tratado de minimizar”, precisó.

“Sin dudas –dijo–, el sistema de salud enfrenta muchos desafíos y tiene hoy una carga de actividad fuerte. Pero nuestros protocolos comienzan y terminan en la comunidad, lo cual quiere decir que la base fundamental sobre la cual está pensado ese protocolo, tanto preventivo como de inserción del convaleciente, es mediante la acción del médico y la enfermera de la familia, y mediante la acción especializada del grupo básico de trabajo que, a nivel de atención primaria, está formado por clínicos, psicólogos, epidemiólogos, pediatras y otros especialistas que acompañan al médico y la enfermera de la familia”.

La directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap recordó que una de las características que ha tenido en Cuba el enfrentamiento a la pandemia desde la ciencia y la salud es la interconexión.

“El estudio de genética que se está haciendo está encontrando a la vez hallazgos de secuelas y manifestaciones persistentes, además de factores genéticos que influyeron. Igualmente, intervienen estudios clínicos, psicológicos… La pediatría ha tenido que profundizar, porque hay que recalcar que las secuelas (lesiones pulmonares, renales, hepáticas, neurológicas y otras) en la COVID-19 no diferencian edad, sexo, ni las clasificaciones de asintomáticos y sintomáticos, graves o no graves”, señaló.

“No es solo el tiempo de ingreso con las manifestaciones clínicas, sino que va mucho más allá de eso”, reiteró.

Mientras transcurre la fase II b de ensayos clínicos de Soberana 02, un candidato que ha mostrado resultados positivos, y BioCubaFarma confirma que después del primer trimestre estaremos contando con una vacuna en el país, el sistema de salud, además del tratamiento a los pacientes en la etapa clínica de la COVID-19, se concentra en buscar, identificar y tratar secuelas y manifestaciones persistentes en quienes han pasado por la enfermedad.

Al respecto, la funcionaria del Minsap recordó la filosofía de la salud cubana, “que es prever, adelantarse. Las personas que van recuperándose, se insertan en su medio, con su médico y su enfermera de la familia, y es ahí donde tienen la primera consulta y evaluación”.

Esa evaluación inicial es muy importante –continuó–, “sobre todo porque el médico y esa enfermera, ese equipo que lleva años conociendo a los habitantes de su zona, saben más que nadie el punto de partida desde el que el paciente enfrentó la enfermedad, por ejemplo, con una serie de comorbilidades y enfermedades crónicas, que pueden haber tenido un cambio en el curso del padecimiento de la COVID-19”.

Luego hay una comisión municipal, en la cual hay geriatras, cardiólogos y otros especialistas, a la que pasan las personas referidas por el médico de la familia, tomando en cuenta la remisión del hospital y el historial del paciente, además de la revisión en esa consulta inicial.

“Algunos casos requieren algunas especialidades en esa comisión municipal o son enviados a consultas mucho más especializadas”, precisó.

Informó que hasta la semana pasada, alrededor del 93% de los convalecientes habían pasado por algunas de esas evaluaciones, y aproximadamente el 12% de ellos habían sido remitidos a algunas de las consultas e interconsultas municipales o de especialidades a nivel provincial, porque pueden estar centralizadas.

Las consultas a las que más han acudido los convalecientes de COVID-19 son neumología y fisioterapia (ambas abarcan el 50% de las consultas de segundo y tercer nivel a las que han acudido), además de nefrología, cardiología, psicología y psiquiatría.

“Ahí está el núcleo, y ese núcleo responde a cuáles han sido las principales secuelas que a corto y mediano plazo se están apreciando en las investigaciones”, dijo.

Al referirse a las manifestaciones psicológicas –ansiedad, depresión, trastorno de adaptación–, señaló que pueden estar en niños y jóvenes, pero también en ancianos. En las consultas se han apreciado también daños pulmonares, renales y otros. Los resultados están siendo socializados entre especialidades y centros asistenciales y grupos de investigación.

En cuanto a la fisiatría, está en primer lugar la rehabilitación neuromuscular; luego, la rehabilitación respiratoria y otros servicios.

Destacó que el protocolo se sigue perfeccionando, y se comparten las experiencias de cada lugar para socializar las mejores prácticas. “Aquí la individualidad es imprescindible, si queremos llegar a la rehabilitación de los pacientes con secuelas”.

Actualmente, el protocolo de atención de los convalecientes en segundo y tercer nivel abarca 14 especialidades, precisó.

Comienza ensayo clínico Fase II b ampliado al municipio Plaza de la Revolución de candidato vacunal Soberana 02 | Cubadebate



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook