“Sé que me voy a morir”: Ángel de Brito movilizado por lo que le contaron en pleno programa


Fuertísimo. De esa manera fue lo que se vivió en “Los Ángeles de la Mañana”, el programa que lleva adelante Ángel de Brito a través de la pantalla de Canal Trece. Fue Carolina Prat, la esposa de Guillermo Andino, quien movilizó a todos los presentes, al contar la dolorosa pérdida de su hermana Natalia, quien falleció días atrás, a causa de un cáncer fulminante de mama.

“Nati me dijo: ‘Estoy toda tomada, sé que me voy a morir’. Yo quería tirarme de cabeza. Me empecé a desesperar por ir a verla. Le hacía videollamadas, pero no era lo mismo. Habrán pasado dos semanas hasta que pude conseguir el permiso para circular. Pasé por un montón de cosas. En ese momento, Nati pidió que no se lo dijéramos a mamá. Tuve que respetarla y no se lo dijimos. Le dijimos que era un tumor benigno de hígado, pero que tenía que hacer quimio igual. Lo sostuvimos un tiempo. Pero luego se lo tuve que contar y fue tremendo. Como madre, ella intuía todo”, afirmó.

“Ella empezó a estar mejor y uno se aferra a eso. Teníamos la esperanza de un milagro. La fe nos ayudó a transitar un camino muy difícil. Los médicos de entrada nos dijeron que era un partido muy complicado. Eso es algo muy cruel. Yo le pedía a Dios que si no tenía solución que tuviera piedad y se la llevara, para que no sufriera. Estábamos pendientes porque su muerte era inminente. El destino quiso que mi mamá estuviese en mi casa porque un día antes muere su mascota de muchos años y estaba destrozada. Cuando me entero, yo no quería decir: ‘Mamá, Nati se murió’. Pasó a la noche tarde, yo bajé con una taquicardia tremenda y Guillermo me dice: ‘Se lo digo yo’. Y ahí dije: ‘No, se lo tengo que decir yo’. Fue mirarnos nada más y con la conexión que tenemos se dio cuenta y me dijo: ‘No’. Y yo dije: ‘Sí, mamá’. No hizo falta decir esa palabra”, afirmó Carolina Prat.

“Es un conjunto de todo. La terapia te ayuda porque te da herramientas para sobrellevar la situación. Me apoyé mucho en Guille y en mi hija más grande. Yo soy muy de proteger a todo el mundo e intenté que los días transcurrieran con la mayor alegría posible. Aun así, en las situaciones difíciles, sacar el positivismo es un lema de vida y me ayuda. En las tres últimas semanas, era consciente de todo menos de su enfermedad. Como que se le borró”, manifestó dolida.

“Te hablaba de todo, pero no registraba que eran sus últimos días. Aunque estaba dormida, yo le hablaba igual. Le decía que estaba cerca, que descanse. Un día antes, y con una voz ya consumida, me llamó y dijo mi nombre. Me acerqué, le dije que la amaba con toda mi alma y que se vaya en paz. Me hizo un gesto con los ojos”, recordó angustiada. No puedo sentir enojo. Me pareció una injusticia, no entiendo el orden del universo y el final fue muy cruel. Hemos sanado mucho en este último tiempo. Tengo paz porque siento que no me quedó nada pendiente. Que Nati haya dejado su cuerpo, que la estaba haciendo sufrir tanto, me da paz”, sentenció.





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