Salida del gerente de EPM, un coletazo de los juegos políticos de Quintero


El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, removió esta noche de su cargo al gerente de Empresas Públicas (EPM) Álvaro Guillermo Rendón, luego de una reunión de la junta directiva que respaldó al Alcalde. Este es el nuevo capítulo del manejo político que inauguró el alcalde Daniel Quintero en la mayor empresa de servicios públicos del país.

La salida de Rendón se da por una combinación de factores, según pudo establecer La Silla Vacía. En primer lugar, una pelea de egos entre Quintero y Rendón por quién tomaba las decisiones en EPM, que llevó a que Quintero le pidiera la renuncia a Rendón sin consultarle a la junta, algo que ya había hecho en agosto cuando decidió demandar a las empresas relacionadas con Hidroituango. 

En segundo lugar, hubo choques entre las fichas de los partidos tradicionales que hay en la Alcaldía: Rendón, de origen conservador, quien ha rivalizado con una de las funcionarias liberales de Quintero, su secretaria privada. 

El nuevo lío se hizo público la noche del domingo, cuando Rendón publicó una carta en la que dijo que el alcalde Daniel Quintero le había pedido la renuncia de manera “intempestiva”, y que solo aceptaría si la junta lo decidía así. La junta apoyó a Quintero, quien en la noche de este lunes publicó un decreto que remueve a Rendón de su cargo.

La ruptura entre Quintero y Rendón marca un giro en el tablero de poder en la ciudad. 

Hasta ahora, el gerente de EPM había sido la mano derecha del Alcalde en una de sus apuestas más arriesgadas: el proceso legal contra los contratistas de Hidroituango que empezó en agosto del año pasado y que desató, entre otras cosas, la renuncia de la anterior junta directiva de EPM por no ser consultada. Lo que siguió es una pelea con los empresarios que el Alcalde mantiene hasta hoy.

Rendón era también una ficha de confianza del Alcalde. Quintero lo nombró a dedo, pese a que durante la campaña se había comprometido a elegir al gerente a través de una firma cazatalentos. Además, lo conocía desde sus inicios en el Partido Conservador, cuando Rendón era secretario general y le dio el aval al hoy Alcalde para su primera aspiración política como candidato al Concejo de Medellín en 2007.

Choque de herencias tradicionales

Rendón llegó al cargo como una ficha de confianza de Quintero de su pasado conservador. Sin embargo, el ex gerente tuvo, según cinco fuentes -dos cercanas a Rendón, dos a Quintero, y un exmiembro de la junta de EPM- , choques con otra ficha política del Alcalde que explican en parte su salida. 

Se trata de la secretaria privada, María Camila Villamizar. Ella y Quintero trabajaron en el ministerio de las TIC en el gobierno anterior, bajo el mando del liberal David Luna. Luna, como contamos en su perfil de La Silla, ha sido cercano a la casa política del expresidente César Gaviria. Cuando Quintero era viceministro, Villamizar era la secretaria privada de Luna.

Como contamos, Villamizar también es cercana al exministro liberal Juan Fernando Cristo y antes de llegar a Medellín hizo carrera en los gremios de la comunicación.

A mediados del año pasado el Alcalde, quien es presidente de la junta y nombra a sus miembros, quiso tener otros ojos sobre la empresa.

Oswaldo León Gómez, uno de los ocho miembros de la junta que renunciaron en agosto, le dijo a La Silla que días antes de su salida, en julio, el Alcalde les anunció que su secretaria privada, María Camila Villamizar, tendría el visto bueno para intervenir en todos los comités auxiliares de la junta directiva y que ella era su delegada directa.

“De allá para acá el poder de la señora Villamizar ha aumentado de manera considerable”, dijo Gómez. 

Olga Arango, presidenta del Sindicato de Profesionales de EPM (Sinpro) le dijo a La Silla que en EPM hay “Una lucha de egos por el poder. El Alcalde no ha podido entender que EPM no es una secretaría de su despacho. Esta señora Villamizar da órdenes, grita y chapalea. ¿A quién atiende la junta? ¿Al Gerente, al Alcalde, a su delegada?”.

Una fuente cercana al Alcalde, dos cercanas a Rendón y una cercano a los gremios, quienes pidieron no ser citadas para hablar con libertad, coincidieron en que Villamizar tiene un lugar de poder importante en la Alcaldía y tuvo mala relación con Rendón.

“Es insoportable. Da órdenes todo el tiempo. Su labor es articular el gabinete y también el tema de EPM, pero se la pasa regañando”, dijo la fuente de la Alcaldía, quien agregó que Villamizar “no es particularmente cercana a Quintero, pero él se la trajo porque ya había sido secretaria privada de Luna”.

Una de las fuentes cercanas a Rendón agregó que la relación de este con Quintero se dañó en gran medida por Villamizar. “Ella insistió siempre para que el Alcalde fuera el protagonista en EPM, por encima del gerente”.

El gerente se bajó de la pelea con los empresarios

En agosto el Alcalde y el Gerente estaban alineados cuando decidieron reclamarle 9,9 billones de pesos a las empresas encargadas de Hidroituango, entre las que hay varias empresas del entorno empresarial antioqueño. Están, por ejemplo, Conconcreto, una de las constructoras, e Integral, parte del consorcio que diseñó la obra. 

Pero con los meses las diferencias comenzaron a surgir.

“En agosto las aguas se dividieron: por un lado iba la gerencia y por otro lado la política. Quintero empezó una cruzada contra los empresarios. Eso está bien en términos mediáticos y políticos, pero para un gerente es muy difícil lidiar con ese ruido”, nos dijo una fuente cercana a Rendón.

Como contamos, los efectos se sintieron: dos días después de la renuncia de la junta la calificadora Fitch bajó la nota de EPM de BBB a BBB-, lo que significa que considera que el manejo corporativo de la empresa empeoró. Este bajón en la calificación es un indicador de riesgo para los inversionistas, lo que dificulta que le hagan préstamos a la empresa o genera que estos sean más caros

Además, como contamos en esta otra historia, la guerra declarada por Quintero a los empresarios paisas impulsó que estos se unieran en una veeduría, Todos por Medellín, para hacerle control al Alcalde.

“Rendón era partidario de bajarle el tono al choque con los empresarios, pero la estrategia de Quintero era la de pelea total”, dijo una de las fuentes cercanas al exgerente.

Esta lectura coincide con la de otra fuente de los gremios paisas, que pidió no ser citada para no complicar su relación con la Alcaldía: “El gerente buscó otros medios en lugar de ir hasta lo último con la demanda, pero el Alcalde en su guerra dijo que no”.

Más allá de las opiniones, el gerente sí estaba más cercano a los gremios. Eso se vio en la reacción ante su carta del domingo.

Lina Vélez de Nicholls, presidenta de la Cámara de Comercio de Medellín (una de las organizaciones empresariales que financian la veeduría y han sido más críticas con el Alcalde) publicó el domingo, casi al tiempo que Rendón, un comunicado titulado “Decide la junta, no el Alcalde”.

En el texto, Vélez critica el manejo de Quintero y defiende que sea la junta la que elija la continuidad del gerente. Incluso destacó algunos de los logros de Rendón, como “la ampliación del contrato para la continuidad de Hidroituango y la puesta en marcha de Afinia en la Costa Atlántica, dos proyectos esenciales para la sostenibilidad de EPM”.

En la misma línea se pronunció el uribismo, que le ha hecho oposición a Quintero. El expresidente Álvaro Uribe dijo que las decisiones de Quintero “sin cumplir lo estipulado en el Acuerdo Corporativo, generan riesgos de reputación, crédito y valor”.

Estas palabras a favor de Rendón, tanto desde el uribismo como desde los empresarios llaman la atención por dos razones. Primero, como contamos en esta historia, el nombramiento de Rendón fue la primera gran diferencia de Quintero con el entorno gremial de la ciudad.

Segundo, porque las propias voces uribistas, como el excandidato a la Alcaldía y concejal Alfredo Ramos, pidieron la salida de Rendón del cargo durante la crisis de agosto del año pasado

Por ahora, la junta de EPM nombró como gerente encargada a Mónica Ruiz Arbeláez, actual vicepresidente de Estrategia y Planeación, quien ocupará el cargo mientras Quintero elige al reemplazo definitivo.

La renuncia obligada de Rendón es el primer cambio gerencial en EPM en medio de una alcaldía desde la administración de Luis Pérez, hace dos décadas. Su salida se da en medio del mismo ambiente en el que fue nombrado, el de los cálculos políticos de un Alcalde de pasado multicolor que los incluyó a todos en su reparto del poder, y hoy paga las consecuencias de sus predecibles choques. 

Esto sumado a un estilo de gobierno que no admite desviaciones de la agenda del Alcalde que, en el caso de EPM, ha demostrado más su carácter político que empresarial.





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