Sábado picante | La Prensa Panamá


Algo apesta con Pfizer. Perú y Argentina se han encontrado en el contrato de compra de la vacuna con condiciones que el último país ha considerado inaceptables. En el caso de Perú, la firma del contrato se frenó en seco. Habían condiciones que requerían, incluso, un estudio detallado de abogados contratados por el Estado peruano.

Extraoficialmente, en Perú se dice que el contrato contenía condiciones leoninas, además de cláusulas de confidencialidad y condiciones especiales sobre la jurisdicción en caso de conflictos legales con ese país. A causa de esas condiciones, el contrato estaba en “veremos”.

La ministra de Salud peruana, Pilar Mazzetti, declaró pocos días atrás que “…en algún momento de las negociaciones, surgen aspectos que no estaban previstos y, al momento de entrar en detalle –que no se puede mencionar–, se ha requerido mayor análisis. Entonces, a la hora de la firma del contrato, hemos tenido que entrar a una negociación más final, e incluso con un estudio de abogados para tomar decisiones”.

En tanto, en Argentina, ha trascendido un poco más de información. Un cable de AP, publicado por el diario estadounidense L.A.Times, reveló que el ministro de Salud de Argentina, Ginés González García, dijo que, como parte de las negociaciones, Pfizer exigió que se sancionara una ley en el Congreso a fin de garantizarle inmunidad ante la justicia local, una cláusula que piden –ante posibles litigios– los laboratorios que producen las vacunas.

El Congreso argentino se negó. En su lugar, aprobó una legislación que permite a las casas farmacéuticas declinar la justicia local y cambiar de jurisdicción, como estaría en el contrato, tanto en Perú como en Argentina. Según AP, la sucursal de Pfizer en Estados Unidos consideró insuficiente esa ley y exigió “una nueva”. Incluso, Pfizer habría exigido a Argentina un requisito extravagante: que el contrato no lo firmara el ministro de Salud, sino “el Presidente” de la República.

Considerando que el Perú no iba a comprar 450 mil dosis –como Panamá– y que la Argentina esperaba recibir de Pfizer solo este mes 750 mil dosis, y que ambos países cuentan con mejores condiciones de negociación que Panamá, me pregunto, ¿qué habrá firmado Panamá con Pfizer? ¿Lo llegaremos a saber alguna vez?

Sospecho que nunca llegaremos a ver una letra de ese contrato ni quién lo firmó ni a qué se comprometieron las autoridades para obtener las vacunas. ¿O es que acaso estas no llegan porque Pfizer aún no tiene su ley de inmunidad? Ese contrato con Pfizer debe apestar tanto que le exigen a los gobiernos ocultarlo antes que revelar sus leoninas y excéntricas exigencias. Así que, casi sin esperanzas, espero que –siendo los ciudadanos los que pagaremos por esta compra– nos informen. Pero, sabiendo lo que este gobierno ama los secretos, antes de informarnos, primero veremos cómo se congela el infierno.



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook