Racing mejoró con los cambios y metió su cuarta victoria al hilo frente a Argentinos


Avanza Racing a bordo de una serie de triunfos que descomprimen. El cuarto en cadena, tres en la Liga Profesional, uno en la Copa Argentina. Resultados, esos que se le reclamaban a Juan Antonio Pizzi. ¿Se terminaron los peros para el entrenador? Siempre hay, claro. Porque el equipo recién empieza a mejorar con los cambios. Entonces, cabe la pregunta. ¿Falla el plan inicial o funcionan las modificaciones de los segundos tiempos? ¿Es un error o un acierto del técnico?

Lo terminó ganando con una pelota recuperada por Enzo Copetti y una buena pared entre el pibe Maggi y Leonel Miranda, que se animó a romper líneas y marcó el gol de la victoria ante Argentinos, un rival que jugó mejor y fue más peligroso pero no tuvo precisión en el área.

Pizzi eligió cuatro volantes diestros para arrancar el partido. Pero hubo uno que llegó para equilibrar un mediocampo sin recuperación: Kevin Gutiérrez. El Facha (23 años) había estado pululando entre préstamos (Godoy Cruz y Rosario Central). Después, Miranda se ocupó de la función de armador y Aníbal Moreno y Maximiliano Lovera en el rol de internos. Y por si faltaba algún pie derecho, Tomás Chancalay jugó más de mediocampista que de atacante porque tuvo que colaborar demasiado para tapar la subida de Elías Gómez, punzante por la izquierda.

En este contexto, Racing tuvo la pelota, pero volvió a tener una circulación demasiado lenta, con pocos pases picantes. En definitiva, ninguno de los volantes por los que optó el técnico tiene características para ser agresivo, en el buen sentido de la palabra. Y si los laterales pasan poco al ataque –lo hizo Eugenio Mena en cuentagotas-, no hay profundidad ni sorpresa.

Quedó largo, entonces, el equipo. Con Copetti otra vez a merced de los pelotazos. Y a gusto, en definitiva, porque el “9” que llegó desde Atlético de Rafaela se siente cómodo luchando con los centrales. Marco Di Césare tuvo dificultades para controlarlo. Se llevó una amarilla por sujetarlo cuando trataba de zafar de la marca y quedar mano a mano con Lucas Chaves. Y no fue expulsado porque Diego Ceballos no observó o no consideró que el codazo que el zaguero visitante le aplicó al centrodelantero nacido en Saénz Peña era plausible de una segunda tarjeta. Se equivocó, está claro.

Argentinos fue más dinámico. Y lejos de aquellos primeros partidos de Gabriel Milito en los que el equipo se engolosinaba con la tenencia, fue más práctico. Tuvo más la pelota, pero la jugó rápido, haciendo ancha la cancha con los laterales. Fue más incisivo que Racing a bordo del 3-4-3 que tuvo como referencia a Gabriel Avalos. Aunque hubo una diferencia entre el paraguayo y Copetti: el “9” visitante se tiraba atrás y descargaba rápido para que Javier Cabrera o Gabriel Hauche desequilibraran. Cuando se soltaba Elías Gómez o Jonathan Sandoval –menos veces- por afuera, complicaba a la defensa celeste y blanca.

En este contexto, y muy a pesar de la intensidad que proponía el juego, hubo apenas cuatro situaciones para apuntar. Un centro cruzado de Gómez que Cabrera cabeceó por encima del travesaño; un tirito de Chancalay que controló Chaves; otro envío cruzado de Cabrera que Hauche no pudo controlar con comodidad y encontró una gran respuesta de Matías Tagliamonte; y una jugada –la única- que quebró los esquemas de Racing: Fabricio Domínguez lanzó para Copetti, no llegó a rechazar Di Césare y el delantero metió un centro atrás para Miranda. El Lolo sacudió de derecha y Chaves tapó el violento remate en dos tiempos.

Milito fue vivo. Sacó a Di Césare, que caminaba por la cornisa, y mandó a la cancha a Gabriel Florentín. Sandoval pasó a la línea de tres como stopper y Pablo Minissale se ubicó en la posición de líbero. Matías Romero se corrió del centro del campo a la derecha.

Pizzi contestó con Chancalay tirado a la izquierda. A fin de cuentas, donde puede ser más provechoso con su diagonal. Y soltó a Lovera, uno de los pocos volantes que entendió que había que conectar al equipo.

Hubo una infracción de expulsión. Un planchazo de Mena sobre Florentín que Ceballos valoró con amarilla. Fue una mala noche del árbitro que tuvo que reemplazar de apuro a Silvio Trucco, aislado de manera preventiva por ser contacto estrecho de una persona infectada con Covid-19.

Argentinos, dicho está, era más inquietante. Dos veces falló Avalos. Lo perdió Romero, de cabeza. Y Pizzi movió el banco: adentro Matías Rojas, Ignacio Piatti y Nicolás Maggi. Entró bien Nacho. También, el pibe. Fue clave en el gol de Miranda.

Racing mejoró con los cambios y metió su carta victoria al hilo.

Racing mejoró con los cambios y metió su carta victoria al hilo.

Milito buscó mayor fluidez con Carabajal, pero Argentinos ya no halló espacios. Y entre Miranda y Gutiérrez cerraron los caminos del medio.

Y ganó Racing. Otra vez. A pesar de sus desniveles. ¿Hasta dónde llegará? Se viene River, su bestia negra. Será una buena medida o un golpe de realidad.



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