Primeras imágenes reales del coronavirus


Tras un año sufriendo los estragos que ha provocado el coronavirus SARS-CoV-2 en todo el mundo, causando más de 96 millones de infecciones y más de dos millones de muertes, por fin podemos conocer cómo es. Un grupo de investigadores de tres países ha logrado, por primera vez, la imagen real de este virus en 3D a partir de unas muestras congeladas. “Es lo más cercano a mostrar la apariencia real del virus que hemos logrado hasta ahora. Con la tecnología actual, no se puede mostrar una imagen más real”, señala Peter Mindek, director de tecnología de la empresa austriaca Nanographics

En realidad, no se trata de una fotografía, que es imposible fotografiar a un virus, ni de un modelo computarizado. Para obtener la imagen se usó la técnica de tomografía crioelectrónica, en el que la muestra congelada se va escaneando desde distintos ángulos usando un microscopio electrónico. Y los datos obtenidos se transforman en imágenes tridimensionales usando algoritmos.

En el proceso han participado tres instituciones de sendos países. En primer lugar, la tomografía se realizó en la Universidad Tsinghua, en China. Después, los datos obtenidos fueron segmentados por expertos de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá, en Arabia Saudita. Finalmente, Nanographics, fundada por científicos de la Universidad Técnica de Viena, eliminó el ruido de la imagen original, la renderizó y le asignó propiedades ópticas y colores.

Los colores no son reales, pero sí su forma

Según explica Nanographics en su página web, los colores que aparecen en la imagen no son realmente los del coronavirus: “Para objetos en una escala tan pequeña como los virus, los colores no existen en el mismo sentido en que estamos familiarizados con ellos”. “Las imágenes en 3D del virus no fueron capturadas con fotones de luz visible (que dan a las cosas sus colores), sino con electrones. Los electrones no están asociados con ningún color que nuestros ojos puedan ver. Por lo tanto, para mostrar un escaneo de un microscopio electrónico, tenemos que usar colores artificiales” añaden.

En este sentido, señala que eligieron este esquema de color para representar mejor la forma y las distintas partes del virus: “Elegimos rosa brillante para los picos, para significar que son la parte del virus responsable de adherirse a las células huésped e infectarlas. El resto del virus se muestra en colores apagados y fríos, lo que sugiere que un virus no es un ser vivo”. Asimismo, eligieron el rojo brillante para el ARN porque es la molécula que transporta la información necesaria para replicar el virus y, por lo tanto, puede verse como su parte más importante, la parte más viva de esta máquina molecular parasitaria”.

La forma del virus, en cambio, sí es real: “El microscopio electrónico no nos permite ver los colores, porque no los hay, pero nos permite ver formas. Y gracias a los colores artificiales que agregamos a las imágenes, podemos ver aún mejor las formas de las partículas del virus”. Este hallazgo puede ayudar en la lucha contra el coronavirus SARS-CoV-2. “Los científicos que investigan vacunas y curas necesitan saber la forma de las moléculas. Si lo ven en 3D, es más fácil saber cómo funcionan”, sostiene Mindek.



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