¿Por qué hay que cuidarse para no morir cuidando?


Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “El agotamiento profesional se manifiesta de distintas formas. A través de somatización y de estados de angustia y depresión, existen situaciones en que el estrés llega a un nivel tan alto que provoca que la persona termine enfermándose por cuidar a los demás”.

   Para Hugo Daniel Kern, licenciado en Psicología (MP 114), jefe del departamento de Salud Mental y Adicciones de la municipalidad de Bahía Blanca, es momento de “cuidarse para no morir cuidando. Esto es: alguien que, por cuidar a los otros, no se cuida a sí mismo”.

   El planteo está relacionado con el denominado síndrome de agotamiento profesional (Burnout) o del trabajador quemado.

Lic. Hugo Daniel Kern, jefe del departamento de Salud Mental y Adicciones de la comuna.

   “Se trata del desgaste psicológico del trabajador como consecuencia de su función laboral. Esto se da siempre y en todo contexto, pero se agravó, en forma significativa, durante la pandemia, sea por la extensión de las jornadas, por el temor a los contagios o por la incidencia de las cuestiones emocionales derivadas de ellas”, agregó.

   Kern también dijo, en diálogo con La Nueva., que la salud mental del trabajador es una interacción: el trabajo afecta a la salud mental y la salud mental afecta al trabajo.

   “Por la pandemia, muchos trabajadores de la salud han vuelto a fumar por síntomas de agotamiento sostenidos en el tiempo. O se han inclinado por el consumo de psicofármacos o por una alimentación excesiva. Eso sucede cuando se utiliza una gratificación oral como un mecanismo de compensación de las frustraciones”, sostuvo.

El síndrome de Burnout ha sido reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la reunión realizada en Ginebra, Suiza, en mayo de 2019.

   De acuerdo con Kern, quien además es profesor de Ciencias de la Salud de la UNS y disertante del ciclo Intervenciones en Crisis, de la Universidad del Salvador, el síndrome de agotamiento profesional conlleva la presencia de tres características.

   Se trata del cansancio emocional, que describe los sentimientos de una persona emocionalmente exhausta por el propio trabajo; y la despersonalización, que incluye una respuesta impersonal y fría hacia los receptores de los servicios o cuidados del profesional.

  También la realización individual, que está referida a los sentimientos de competencia y éxito en el propio trabajo con personas.

   “Uno de los puntos más importantes se refiere al estilo de organización que se produce en el trabajo. Tenemos una forma de hacerlo y de relacionarnos con las autoridades donde uno depende de alguien y otros dependen de uno”, señaló.

   “Cuando apareció la pandemia se modificaron estas pirámides organizativas. Y cuando se corrige un formato aparece una situación estresante”, comentó.

   “¿Un ejemplo? La mudanza. Como situación de vida es sumamente estresante para el individuo y para toda la familia; aunque se haga para estar mejor. Lo complejo es el proceso de organización, porque implica destinar energía para ese fin”, explicó el Lic. Kern.

“Lo que más tensiona a un trabajador es recibir a una persona que tiene un problema y no contar con todos los recursos para darle una respuesta adecuada”, indicó.

   “Esa tensión genera un estrés. Y los más expuestos son quienes están en el primer nivel de atención, los que se ubican más cerca de la puerta de entrada porque enfrentan eventuales maltratos y malestar”, expresó.

   Kern admitió las ventajas de poder trabajar en la profesión que a la persona le guste, o en que se haya se formado para ello.

   “Esa es una situación de privilegio. Muchas veces existe tensión cuando algunos trabajan de lo que pueden. Y acá aparece la diferencia entre ser empleado y tener un trabajo; son dos situaciones muy diferentes”, aseguró.

“Una crisis saca lo mejor y lo peor de las personas y de las organizaciones”

   También dijo el Lic. Kern que es fundamental que las personas sepan que existen condiciones de soporte emocional para tratar situaciones complejas.

   “Debemos tener en cuenta que una crisis saca lo mejor y lo peor de las personas y de las organizaciones. Hay que estar atentos para brindar coberturas”, afirmó.

   “En el área de Salud Mental hemos incrementado los niveles de atención. En 2019 se produjeron 17.000 consultas y en 2020, el año de la pandemia, casi llegamos a las 20.000. Hubo un intenso trabajo para salir a buscar unas situaciones complejas”, detalló.

   “¿La esperanza? Lo fundamental es conservar el optimismo y la esperanza porque, de alguna manera, es posible salir. Si no, se piensa que todo está perdido y es muy fácil bajar los brazos”, comentó.

   “Hay que sentir que es posible revertir las situaciones a partir de la responsabilidad social, del compromiso, del cuidado de sí mismo y de los demás, porque el peor escenario es pensar que todo es un desastre. Así sólo estaríamos ante una profecía autocumplida”, confesó Kern.

   Para atender casos específicos, la comuna local dispone de líneas de atención telefónica a cargo del departamento de Salud Mental y Adicciones. De 8 a 15, los contactos con 4551159 y WS 291 4 261642.



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