Panamá logra diseñar y crear dos ventiladores mecánicos


La iniciativa Ventiladores por Panamá, que surgió en marzo de 2020, con la llegada de los primeros casos de la enfermedad Covid-19 al país, logró diseñar y fabricar dos ventiladores mecánicos de emergencia.

Los dos prototipos de ventilador mecánico de emergencia —que ya pasaron varias evaluaciones preclínicas en animales— están listos para la etapa clínica y ser producidos paralelamente a escala, de ser necesario, y a un bajo costo económico.

Rolando Gittens, coordinador de la iniciativa Ventiladores por Panamá y científico del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (Indicasat-AIP), precisó que el costo en piezas de los dispositivos que ya se fabricaron está en el rango de 3 mil 500 dólares y 6 mil dólares.

“Si se logra llegar a un compromiso con las autoridades de salud para ofrecer entre 20 y 50 unidades que le permitan al sistema público de salud estar preparado en caso de una situación crítica de colapso, el costo por unidad probablemente estaría en los 8 mil, dependiendo del número final solicitado y el tiempo de entrega”, dijo.

El equipo de ingenieros de la Universidad Tecnológica de Panamá, científicos y médicos que trabajaron en este proyecto realizaron tres fases de evaluación y varias pruebas para asegurar la confiabilidad y seguridad de ambos dispositivos.

La primera fase consistió en la evaluación de los dispositivos en maniquíes de simulación médica en el Centro Regional para el Adiestramiento y Simulación en Salud (CREASS-AIP), asegurando la estabilidad en el tiempo de los parámetros de funcionamiento y verificación de los valores mínimos y máximos de operación.

En la segunda fase se evaluó la capacidad de los prototipos de ventilar, en un modelo preclínico, utilizando un ser vivo sin complicaciones respiratorias, y en la tercera fase se evaluó la capacidad de ventilación en un último modelo preclínico, mediante un organismo para simular las dificultades respiratorias causadas por la Covid-19, con la finalidad de confirmar si los prototipos podrían mantener los niveles correctos de gases en sangre, metabolitos y presión, ya que estos son indicadores de una buena ventilación.

Las pruebas se realizaron bajo la supervisión de médicos intensivistas de la Caja de Seguro Social, miembros de la Asociación Panameña de Terapia Respiratoria y de los médicos veterinarios de la Universidad de Panamá, y con el aval del Comité de Ética de la Investigación y el Bienestar de los Animales de la Universidad de Panamá, con autorización del Comité Nacional de Bioética de la Investigación.

Gittens indicó que los dos prototipos requieren autorización por parte del Ministerio de Salud, y puede ser a través del uso de emergencia, como lo han hecho otros países, como Estados Unidos, México y Colombia.



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