Mayabeque y Artemisa: diez años en un camino nuevo al desarrollo › Cuba › Granma


Con la fundación, hace diez años, de las provincias de Mayabeque y Artemisa, Cuba creaba las condiciones para poner la dinámica socioeconómica de ambos territorios en un camino nuevo que permitiera acelerar el desarrollo local, a partir del potencial productivo endógeno y del empuje determinante de los sectores industriales.

TIERRA FÉRTIL COMO PRIMER RESORTE

Bendecidas por tierras clasificadas entre las más fértiles del país, ambas regiones tendrían que encontrar en las capacidades potenciales de sus suelos cultivables, el capital principal para el despegue del crecimiento económico, pensando primero en tributar, con mayor impacto, a la sostenibilidad alimentaria de sus poblaciones, sin perder el protagonismo que las dos siempre han tenido en el suministro de surtidos agrícolas a La Habana.

En tales propósitos, por ejemplo, desde Artemisa se envían a La Habana cada mes 12 000 toneladas de viandas, frutas y hortalizas, que garantizan 12 de las 30 libras per cápita recibidas por los capitalinos, según explicaron autoridades de la provincia en una reciente emisión del programa televisivo Mesa Redonda. En el caso de Mayabeque, la contribución al programa alimentario de la capital equivale a 134 toneladas diarias.

No obstante, este encargo imprescindible no ha restado peso a la prevalencia de las producciones agropecuarias locales en los mercados de ambas provincias, que en el propio Mayabeque sostiene la alimentación de unas 383 869 personas; en tanto en Artemisa se apoya en la vigorización de una industria que agrupa al complejo lácteo, 14 minindustrias con sustanciales niveles de producción y otros centros.

Igualmente, desde los campos artemiseños se tributa al desarrollo territorial mediante la exportación de rubros de alto impacto como la miel, el café, el carbón vegetal y las pieles.

Las limitaciones que el recrudecimiento del bloqueo de EE. UU. contra la Isla ha hecho padecer al sistema de la Agricultura para incrementar los niveles de producción y rendimiento, forzó a Mayabeque a procurar alternativas que redundaron en una mayor articulación entre las entidades productivas y los centros científicos en el territorio.

También ha crecido en Mayabeque la entrega de producciones a la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), como parte de los necesarios encadenamientos que le urgen a la economía nacional.

MARIEL, EL PROGRESO EN DOS SENTIDOS

Precisamente, la ZEDM ha representado en Artemisa una de las locomotoras de la prosperidad, a la par del peso estratégico que significa para el país.

Según explicó en la Mesa Redonda Ana Teresa Igarza Martínez, directora general de la ZEDM, la base industrial formada allí ha generado para la provincia la ejecución de mejores infraestructuras de viales, comunicaciones, servicios de electricidad y agua, no solo hacia la industria, sino también hacia la población.

Ejemplificó que «con el establecimiento del servicio ferroviario y la inauguración de la terminal intermodal, desde donde hoy se transportan pasajeros y carga, también se incorporó la venta de boletos para viajar al resto del territorio nacional, y se estableció una interconexión entre la terminal y el propio pueblo marieleño».

Explicó que la ampliación del proyecto conlleva la reubicación de 700 viviendas de las cuales hay ejecutadas 150, y los pobladores se han beneficiado con mejores condiciones de vida. Además, «de los más de 11 000 trabajadores de la ZEDM, unos 7 000 son residentes en la provincia y se aprecia una mirada hacia la Zona de aquellos graduados que antes preferían laborar en La Habana», dijo.

Ese enfoque integrador que, desde lo nacional, piensa también en la prosperidad local, determina la premisa de que «el primer mercado de comercialización de cara a la población siempre sea Artemisa». Mariel constituye un mercado natural de la provincia, que suma a agricultores, a empresas estatales, a sus proveedores, y destina parte importante de las producciones al territorio.

Que trabajen artemiseños en la ZEDM aporta conocimiento del terreno y garantías de fidelidad. «A pesar de las dificultades, 2020 fue decisivo para estrechar lazos y vincular más el proyecto con el territorio», aseveró Igarza Martínez.

Sin embargo, amén del peso que ya se sabe que representa la ZEDM para Artemisa, hay otras infraestructuras que equilibran el potencial industrial con los valores de los renglones agrícolas, de acuerdo con la explicación del gobernador Ricardo Concepción Rodríguez.

«Tenemos una fuerte industria metal mecánica: la fábrica productora de ómnibus Diana y de otros modelos que circulan en la nación; la conformadora de metales de Guanajay, así como la Industria Mecánica Caribe, líder en la fabricación de remolques agrícolas y cañeros, alzadoras de caña, limpiadoras de playa y otros equipos.

«Además, hay dos astilleros, una textilera, una planta de oxígeno y acetileno, una industria de aluminio que cubre obras en la provincia y la capital, y se le suman dos fábricas de cemento, dos estructuras de cantera, que producen todo el árido necesario en el territorio, una fábrica de lozas de techo y ladrillos de cerámica y módulos de materiales de construcción en todos los municipios».

UN HITO DE LA SALUD

A pesar de las tensiones provocadas por la COVID-19, el personal médico mayabequense recibe el décimo aniversario de la provincia con plausibles indicadores de Salud, como el índice de mortalidad más bajo de su historia (3,5 por cada mil nacidos vivos).

El doctor Luis Armando Wong Corrales, director del sector, explicó que «entre las acciones desarrolladas sobresalen la remodelación del cuerpo de guardia y otras instalaciones del hospital Leopoldito Martínez, la habilitación tecnológica del Centro Provincial de Baja Visión, y la puesta en marcha del equipo de potenciales evocados auditivos».

Añadió que se concluyeron las salas de impedidos físicos en los hogares de ancianos de los municipios de Quivicán y de San José de las Lajas, y se avanza en la culminación del Laboratorio de Biología Molecular en la cabecera provincial.

Ante el rebrote del nuevo coronavirus en el territorio, el personal de Salud refuerza la vigilancia epidemiológica mediante el sistema de atención primaria y otros servicios.

La gobernadora, Tamara Valido Benítez, resaltó los logros en sectores sociales. «La Educación, por ejemplo, ha debido enfrentar una etapa compleja, ante la readecuación de la actividad docente durante la pandemia. Todas las actividades, incluidas las relacionadas con las artes y el deporte, también debieron transformar su funcionamiento», añadió.

Igualmente, se ha avanzado en la informatización de la sociedad, con el incremento de líneas telefónicas fijas y móviles, y se dan pasos para hacer más funcional el gobierno electrónico que, todavía con limitaciones, ha variado las maneras de relacionar al ciudadano con sus dirigentes.

SIEMPRE SERÁN MÁS LOS RETOS

Para las dos provincias más jóvenes de Cuba, una década es insuficiente para cosechar los resultados más altos de cualquier aspiración de prosperidad.

Así lo reconocieron las autoridades de Artemisa y Mayabeque, quienes, en el contexto del décimo aniversario, repasaron cuánto falta por hacer en inversiones e infraestructura, en la exportación de productos, en la eficiencia empresarial y en la soberanía alimentaria.

Ha sido grande el peso de las limitaciones económicas que ha debido sortear Cuba, pero también se sabe que, en las serias pretensiones del desarrollo local, siempre serán superiores los retos. Hacia ese horizonte miran las bisoñas provincias. (Darian Bárcena y Redacción Nacional)



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