Líderes republicanos analizan la destitución de Trump invocando la Enmienda 25, según CNN | Noticias Univision Política


Luego de que cientos de partidarios del presidente Donald Trump irrumpieron violentamente en el Capitolio el miércoles por la tarde, diversos líderes republicanos y funcionarios de la administración consideran que el presidente debería ser destituido de su cargo antes del 20 de enero. Cuatro de ellos pidieron que se invoque la Enmienda 25, según publicó CNN citando a fuentes del Partido Republicano.

Un exalto funcionario dijo que las acciones del presidente fueron lo suficientemente atroces como para destituirlo, incluso con tan poco tiempo para finalizar su mandato.

“Creo que esto ha sido un gran shock para el sistema”, dijo uno de los exfuncionarios citados por CNN. “¿Cómo lo mantienes en su lugar durante dos semanas después de esto?”.

Si los funcionarios lograran destituir a Trump, posteriormente podrían también votar para negarle la posibilidad de ocupar otro cargo público por el resto de su vida.

CNN dijo que algunos miembros del gabinete están manteniendo discusiones preliminares sobre la invocación de la Enmienda 25. Sin embargo, aún no está claro si habrá suficientes miembros que apoyen la destitución de Trump.

¿Qué dice esta enmienda 25?

La enmienda fue aprobada en 1967, cuatro años después del asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy. En sus primeros puntos establece cómo es el procedimiento para sustituir al mandatario en caso de muerte o renuncia, cosa que se puso en práctica en 1974 cuando el renunciante Richard Nixon dejó el poder en manos de su vicepresidente Gerald Ford.

Pero en su sección 4 indica: “Cuando quiera que el vicepresidente y la mayoría, bien de los principales funcionarios de los departamentos ejecutivos o de otro cuerpo que el Congreso pueda proveer por ley, transmitan al presidente pro tempore del Senado y al presidente de la Cámara de Representantes su declaración escrita de que el presidente es incapaz de ejercer los poderes y obligaciones de su cargo, el vicepresidente asumirá inmediatamente los poderes y obligaciones de la oficina como presidente interino”.

El texto señala que el presidente desplazado puede eventualmente escribir a esos mismos líderes del Congreso para explicarles que tal incapacidad ya no existe y reanudar sus funciones, salvo que el vicepresidente y la mayoría del gabinete indiquen en los siguientes cuatro días por escrito que el mandatario sigue estando impedido de gobernar.

En ese momento, el Congreso abre una convocatoria de 48 horas para considerar el asunto en los siguientes 21 días después de recibido ese último texto y decidir si el presidente está en la capacidad o no de ejercer su cargo. Se requieren dos tercios de los votos en ambas cámaras para declarar incapacitado al presidente. En caso contrario el suspendido retomará su cargo.

La Enmienda 25 no fue pensada como mecanismo alternativo para sustituir a un presidente que sea impopular o cuyo juicio ponga seriamente en duda una parte de la población (cosas que se pueden aplicar a Trump). Fue redactada para aclarar el asunto de la sucesión que no estaba bien delineado en la Constitución.

Hay que recordar que fue incorporada a la Constitución luego de que el presidente John Fitzgerald Kennedy fuera asesinado a balazos por Harvey Lee Oswald. Si Kennedy hubiera sobrevivido a las balas de Oswald, por la naturaleza de sus heridas en la cabeza que implicaron pérdida de masa encefálica, habría estado cognitivamente limitado y posiblemente en estado vegetal.

Sin embargo, por la manera como está redactada la pieza deja una gran discreción a quienes están llamados a activarla.

Un punto que destacan algunos es que no hace falta una evaluación medida (ni siquiera hace falta que la razón sea demostradamente médica) para invocarla. Es la percepción del vicepresidente y del gabinete la única razón válida, en el entendido de que trabajan cerca del mandatario y saben lo que les pasa.

No es la primera vez que el recurso a la sección 4 de la enmienda es planteado en cuatro años que lleva en la Casa Blanca el magnate inmobiliario devenido en político.

Tras los choques entre supremacistas blancos y grupos antirracistas ocurridos en Charlottesville, Virginia, en agosto de 2017, la congresista demócrata de California Jackie Speier lo planteó públicamente por considerar que Trump exhibía un “comportamiento errático e inestabilidad mental”.

Era la explicación que Speier le daba a la desafortunada reacción del presidente a los eventos en Virginia, cuando culpó a “ambos bandos” de la violencia que dejó muerta a la activista liberal Heather Heyer, equiparando a grupos racistas con defensores de los derechos humanos.

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