las canteras de los pequeños artistas que nos emocionan


Hasta hace no muchos años si un artista español quería formación en musicales, lo que implica cantar, bailar e interpretar, tenía que mirar más allá de nuestras fronteras y acabar viajando a formarse en escuelas en Reino Unido o USA, lo que suponía una gran inversión económica y de tiempo.

Pero eso ha cambiado. Los musicales que se producen en España, con la Gran Vía de Madrid como baluarte, son reconocidos a nivel mundial y empiezan a mirar sin complejos a los de grandes mecas como Broadway, en Nueva York o el West End, en Londres.

Buena parte de esos logros provienen de los artistas que se suben a los escenarios, que son a la vez cantantes, bailarines e intérpretes. Y buena parte de su calidad artística proviene de la formación obtenida en España.

En 2017 la productora SOM Produce estrenaba en España Billy Elliot, el musical que sorprendía a todos por el nivel de la decena de niños que actuaban cada noche, con una perfección artística excepcional. Billy Elliot el musical estuvo más de 25 semanas seguidas como número uno de la crítica teatral. Cuando se despidió de los escenarios en marzo de 2020 lo habían visto más de 900.000 espectadores.

Sus jóvenes protagonistas, los “billys” provenían de lo que entonces era la Escuela de Billy Elliot, donde todos los niños intérpretes del musical, fichados por toda España, aprendían y perfeccionaban sus habilidades en canto, ballet clásico, baile moderno, claqué, interpretación…

Un grupo de niños, en una clase de la SOM Academy.
Un grupo de niños, en una clase de la SOM Academy.
Cesar Cámara

“Cuando en mayo de 2015 pusimos en marcha la Escuela Billy Elliot, no podíamos imaginar que los resultados superarían a nuestras más altas expectativas”, dicen desde lo que ahora es la Escuela de Musicales y Artes Escénicas, creada hace pocos meses por SOM Produce con aquella escuela de Billy Elliot como germen.

Esta escuela, que tiene tres sedes en los teatros Calderón, Alcalá y Rialto de Madrid, y su joya es la llamada SOM Junior Academy, el área dedicada a jóvenes de 6 a 17 años para su formación en canto, interpretación y baile, y en la integración de estas materias, a través de programas de dos a cuatro disciplinas y de 2 a 5 horas semanales, con un programa diseñado por los responsables de la formación profesional para musicales como Billy Elliot, Grease o Matilda.

Actualmente en España tenemos muy buena formación en interpretación, danza o canto, pero no se están integrando entre si de la manera que proponemos nosotros“, explica Marcos Cámara, director ejecutivo de SOM Academy y CEO de SOM Produce, empresa productora de musicales como Billy Elliot, West Side Story, Priscilla o Cabaret.

“Nuestra formación le permitirá potenciar todo su talento en los ámbitos donde tiene mas capacidad, pero sin descuidar el resto de disciplinas”, explica el directivo.

La escuela surgió de la necesidad. “En los montajes de nuestras últimas producciones, detectamos una fuerte necesidad de formación para poder representar ciertos papeles con perfiles artísticos que no eran fáciles de encontrar”, explica Cámara.

“Si queremos contar con las mejores y más novedosas producciones, necesitamos un nivel de formación que antes solo se podía encontrar en ciudades como Londres, Los Ángeles o Nueva York. Nuestros profesionales necesitaban hacer grandes inversiones para poder formarse en estas escuelas o con suerte, acceder a algunas de las escasas plazas que se ofrecían en talleres que se hacen muy de cuando en cuando en nuestro país. Ahora ofrecemos ese mismo nivel de formación de una manera mucho más accesible y de manera continuada en el tiempo”, pone de manifiesto.

Y es que ser artista escénico no es solo una profesión, si no que además esos estudios están reglados como educación superior por la que se puede obtener un pregrado o un grado universitario.

Los niños y jóvenes tienen un gran arrojo a la hora de aprender estas disciplinas, que exigen mucha dedicación, a menudo compatibilizada con los estudios obligatorios de Primaria o la ESO, o los de Bachillerato o posteriores.

Som Academy, por ejemplo, ofrece un pregrado y un grado en Teatro musical de cuatro años. En este último los dos primeros ciclos se componen de materias comunes y los dos últimos permiten la especialización hacia una de las disciplinas, pero siempre contando con materias troncales en danza, interpretación y canto hasta finalizar el grado.

“Habitualmente quien elige una carrera artística tiene una gran vocación, no sueles estar en esto para probar. Eso hace que la disciplina y el esfuerzo forme parte de la naturaleza de la mayoría de ellos”, explica Marcos Cámara sobre los alumnos de su escuela. “Muchos tienen un gran talento, pero sin la formación, el sacrificio y la dirección adecuada, puede quedar en nada. El talento es importante, pero el trabajo del día a día lo es más todavía”.

En eso, la motivación es fundamental: “Tienen que poder verse reflejados en unos años en un escenario. Forma parte del alimento que necesitan para poder seguir trabajando tan duro cada día”.

Formarse en estas escuelas tiene un coste, claro, pero también puede aspirarse a una beca.

Parte del elenco del musical 'Billy Elliot'.
Parte del elenco del musical ‘Billy Elliot’.
SOM PRODUCE

“Todos los participantes de Billy Elliot fueron becados durante el ciclo completo de su formación, en muchos casos durante 3 años. Estamos muy orgullosos de haber becado en 5 años a más de 200 niños y niñas”, dice Cámara, pues la SOM Junior Academy tiene ahora 80 alumnos becados que se están formando para proyectos concretos.

La pandemia, que ha reducido los aforos en los teatros, no ha hecho mella sin embargo en las ganas de formarse de los jóvenes alumnos, aunque sí exige estrictas medidas de seguridad. “Está siendo un soplo de aire fresco ver la ilusión con la que cientos de alumnos están ya formándose en SOM Academy”.

Y es que “juntar en el mismo espacio, jóvenes artistas llenos de talento, con profesionales destacados como los que asisten a los talleres que realizamos con Claudio Tolcachir o Roberto Álamo por ejemplo, crea una atmósfera muy especial, difícil de encontrar en otro lugar”, pone de manifiesto Cámara.

Jana es otra de las grandes escuelas multidisciplinares que hay en España. La Escuela empezó en Madrid en el año 2000 y cuenta en la actualidad con cuatro sedes en la Comunidad de Madrid y diez en distintas ciudades españolas, cinco de próxima apertura en septiembre de 2021. En 2017 se inauguró Jana México y en 2020 unió Jana Ecuador y ya están previstas aperturas en Miami y Boston.

Un grupo de alumnos de un curso intensivo de verano de la escuela Jana.
Un grupo de alumnos de un curso intensivo de verano de la escuela Jana.
JANA

Una de las cosas que más ejemplifican el alto nivel de enseñanza de musicales en España es que ya no sólo hay transferencia de estudiantes de aquí a otros mercados, es que estudiantes de fuera vienen a estudiar a nuestras escuelas. Es el caso de Jana, que tiene convenios con la Emerson College (Boston) y la AMDA (New York).

Jana prepara además una gran mudanza, pues abrirá próximamente sus instalaciones en los aledaños del Gran Teatro Bankia Príncipe Pío, con quien se asociará en conjunto con la Professional Performing Arts School de Nueva York para ser su primera sede en Europa. La idea es organizar intercambios con los jóvenes talentos para que puedan ir a estudiar a NY y viceversa.

Andrés De Santiago, consejero delegado de JANA hace ver que el crecimiento de la demanda por este tipo de formación “ha sido exponencial y creo que tiene mucho que ver con el auge de los musicales y quizá también por las series de televisión”. Solo en Jana se forman actualmente unos 1.000 alumnos y alumnas.

Jana Junior enseña a niños entre 6 y 16 años y no sólo a aquellos que quieren dedicarse profesionalmente a los musicales. “Muchos padres buscan completar la formación de sus hijos a través de las artes escénicas, porque éstas facilitan que puedas manejar mejor tu capacidad de comunicación, el trabajo en equipo, la improvisación… muchas herramientas que se ponen en funcionamiento en estas disciplinas”, explica y añade que “se complementa la formación que se da en los colegios”.

Muchas chicas y algunos adultos

Por el momento, los perfiles de los estudiantes están muy decantados: “Entre el 70 o el 60%” de los alumnos son chicas.

Para los que sí quieren dedicarse a los musicales existe en esta escuela una diplomatura en Arte Dramático de tres años cuyos alumnos y alumnas suelen acabar trabajando en los musicales de la productora Jana. “Hacemos una selección para entrar en la diplomatura y sólo admitimos a 20 alumnos cada año”, explica Andrés De Santiago.

Pero vivir un musical, aprender a bailar, cantar e interpretar no es sólo cosa de niños. “Cada vez hay más demanda de personas adultas y tenemos grupos de personas que en lugar de ir a jugar al pádel o a hacer deporte, hacen clases de musical”, revela el consejero delegado. Esas clases surgieron exclusivamente de la demanda y ahora hay 5 grupos ya en funcionamiento.

En España tenemos muy buen nivel de musicales y en formación estamos “empezando a ser muy competitivos”. Jana, por ejemplo, tiene un convenio con EMERSON University, que en Boston tiene cuatro teatros. “Nos mandan alumnos suyos que saben castellano y la formación que les damos computa como créditos oficiales allí y eso es porque la formación que les damos es buena”, expone Andrés De Santiago.

Y es que el castellano es un elemento importante, cada vez más, en el arte escénico. “El castellano cada vez es un activo con más importancia, sobre todo en Estados Unidos y esa es la cuna de los musicales. Se están produciendo unas sinergias muy interesantes”, explica el directivo de Jana.

Al revés también ocurre: el inglés es importantísimo en esta industria. “La inmensa mayoría de nuestros alumnos en Jana practican en inglés y una vez al mes tienen un examen que es un concierto y es obligatorio cantar en inglés”.



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