“La pandemia pone a prueba mi compasión”


El doctor Taylor Nichols es un médico californiano que se acaba de enfrentar a un dilema moral que le ha hecho tambalear sus juramentos. Nichols es judío y tuvo que atender a un paciente de Covid-19 cubierto de tatuajes con simbología nazi, incluido uno de una gran esvástica o cruz gamada en el pecho.

Cuando llegó en ambulancia, gravemente enfermo, el paciente le pidió a Nichols que no lo dejara morir.

El doctor y su equipo, que incluye una enfermera negra y un terapeuta respiratorio asiático, decidieron intubar al paciente, una actividad de alto riesgo de contagio. Fue entonces cuando Nichols se preguntó si el hombre con los tatuajes nazis se habría preocupado por su vida si los papeles se hubieran invertido. Y dudó.

“La pandemia me ha desgastado y mi mantra no está teniendo el mismo impacto en este momento”, tuiteó Nichols esta semana. “Todo este tiempo luchando contra los vientos en contra, como gladiadores en el foso. Y me doy cuenta de que tal vez no estoy bien”, dijo.

Nichols fue entrevistado por CNN, donde confesó que la compasión y el compromiso con sus pacientes ha disminuido durante la pandemia. 

“Me sorprendió el impacto que esto tuvo en mí, que nunca antes había enfrentado ese tipo de vacilación en mi carrera“, dijo. Hasta ese momento, cuando surgían dilemas éticos con los pacientes, dijo que se reservaba el juicio y se concentraba en tratar al paciente lo mejor que podía, explicó.

“Me quedé solo con el impacto que ese símbolo tuvo en mí. Es un símbolo de odio. Me desafió un poco”, confesó.

El doctor Nichols explicó que reaccionó con ambivalencia en parte debido al estrés de la pandemia, que ha ejercido una enorme presión sobre los trabajadores y las instalaciones de salud. La escasez de EPP y la baja capacidad de las UCI han dificultado aún más la seguridad de los pacientes y de trabajadores sanitarios y médicos como Nichols.

Aunque su interacción con el paciente nazi lo dejó aturdido, Nichols dijo que está comprometido a brindar la mejor atención a cualquier paciente que la necesite. Asegura que su pozo de compasión no se ha secado. Pero espera que otros trabajadores sanitarios examinen también el estrés extremo al que han estado sometidos desde que comenzó la pandemia en marzo.



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook