La llamada de Trump para anular su derrota: ¿Es posible un nuevo proceso de destitución en su contra? l APTZ | MUNDO


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Nueve semanas después de las elecciones por la Casa Blanca, está claro que Donald Trump no va a dejar el cargo de buena gana. El presidente saliente de Estados Unidos llevó su afán por revertir los resultados de los comicios a un nuevo nivel: llamó a la autoridad electoral de Georgia para pedirle que anule el triunfo en ese estado del presidente electo, el demócrata Joe Biden.

MIRA: Trump llama al secretario de Estado de Georgia y le pide anular la victoria de Biden

La llamada, cuyos audios fueron revelados por el diario “The Washington Post”, constituye el intento más osado del mandatario por intentar permanecer en la Casa Blanca desde que perdió el 3 de noviembre del año pasado. En la grabación se oye al mandatario presionar y hasta amenazar a Brad Raffensperger, la máxima autoridad electoral del estado de Georgia, para que “encontrara” los votos suficientes para darle a él como ganador.

Todo lo que quiero hacer es esto. Solo quiero encontrar 11.780 votos, que es uno más de los que tenemos”, dijo Trump a Raffensperger, quien se negó a cumplir con el pedido del mandatario.

El Comercio conversó con Eduardo Gamarra, politólogo boliviano y profesor de la Universidad Internacional de Florida, sobre las implicancias de esta revelación para el mandatario republicano y para el ya accidentado cambio de mando en Estados Unidos.

La llamada ha sido considerada desde una provocación hasta un delito por la clase política estadounidense. “The New York Times” incluso ha afirmado que se trata de “una insurgencia desde el interior del Despacho Oval”. ¿Cómo la definiría usted?

En primer lugar es absolutamente inusual en cualquier democracia que un miembro del poder ejecutivo, un candidato en este caso, llame a una autoridad electoral para solicitarle que cambie los resultados. En Estados Unidos, como en cualquier lado, se supone que el poder electoral es independiente. En este caso tanto el gobernador como el secretario de Estado de Georgia son miembros del Partido Republicano y están cumpliendo una función electoral. Entonces presionar a la autoridad electoral para cambiar los resultados es definitivamente inusual y yo diría que bordea lo ilegal.

Republicanos y demócratas han condenado el intento de Trump de revertir los resultados en Georgia. ¿Cuál es la constante en las reacciones?

Hay un pequeño sector del Partido Republicano que ha condenado esto de manera radical porque ven este hecho como una interferencia ilegal que atenta contra la democracia y, sobre todo, contra la institucionalidad de este país, algo de lo que Estados Unidos se ha ufanado tanto, de ser la democracia con las instituciones más sólidas. Los demócratas son más extremos. Ellos básicamente piensan que esto constituye una violación a la ley que amerita un nuevo ‘impeachment’.

¿Ve posible un nuevo proceso de destitución?

Puede ser posible, aunque creo que políticamente no sea muy sencillo porque al final de cuentas el presidente Trump ya no tiene posibilidad alguna de llegar a la presidencia ni tampoco tiene ninguna posibilidad de que en el estado mismo de Georgia esos funcionarios hagan lo que él les ordenó bajo amenazas.

Entonces creo que aunque los demócratas quieran un ‘impeachment’, si bien hay unos más radicales que otros, eso no tiene ningún sentido, precisamente porque Trump y sus seguidores quieren aparecer como víctimas de los demócratas porque para ellos no hubo ningún crimen, para ellos fue algo perfectamente aceptable y normal.

– ¿Qué consecuencias podría tener esta llamada para Trump? ¿Podría haber alguna sanción después de que deje el cargo?

Trump es un personaje tan sui géneris que todas las acusaciones que se han hecho contra él y que han sido numerosas –desde el pago a prostitutas hasta el uso del Estado para beneficio propio– no han tenido una consecuencia legal.

Yo creo que ahora, en la medida en que se politice este tema se minimizan las posibilidades de que a Trump se le haga alguna acusación. Un ‘impeachment’ es por naturaleza político. Lo que sí creo es que necesariamente se va a tener que buscar alguna forma de castigar a Trump, pero no políticamente, sino judicialmente. ¿Cuál es esa fórmula? No la puedo imaginar en este momento.

-¿Cree que si se tratara de otro político se trataría de un escándalo mucho mayor?

Trump se ha empeñado en decir que tiene 74 millones de norteamericanos que votaron por él y esa base está muy movilizada. Si tú te fijas en las encuestas, más del 70% de esa base piensa que hubo fraude. La mayoría de republicanos se considera trumpista, entonces esa minoría republicana que está diciendo que el presidente Trump violó la ley o cometió un improperio es una mínima parte del partido. Eso influye mucho.

Georgia celebra el martes comicios de segunda vuelta que decidirán qué partido controla el Senado durante los dos primeros años de presidencia del mandatario electo estadounidense, Joe Biden. ¿Cómo podría interferir la llamada en ese proceso?

Hay tres interpretaciones. En primer lugar se podría decir que esto ha logrado crear semejante deslegitimación en el proceso electoral en el estado de Georgia que los mismos republicanos no van a participar del voto y eso crea consecuencias para el Partido Republicano porque podrían perder los dos escaños en juego y así les darían control del Senado al presidente Joe Biden y al Partido Demócrata.

La otra interpretación es que más bien la llamada y la visita del presidente a Georgia lo que podría hacer es motivar a que los votantes republicanos en ese estado vayan a las urnas este martes y depositen su voto.

Y la tercera interpretación, que va pegada a la primera, es que con la ausencia de los republicanos por la deslegitimación del sistema, los demócratas han hecho una campaña sensacional. Los demócratas han gastado cualquier cantidad de dinero en movilizar el voto, sobre todo el voto temprano, por correo, y eso podría tener un impacto.

– ¿Cómo afectará este escándalo el proceso de cambio de mando?

Aún tenemos una serie de shows del trumpismo, el miércoles habrá una gran marcha en Washington, donde irá toda esa coalición tan extraña de seguidores que tiene el presidente Trump, incluidos los supremacistas blancos, que harán mucho escándalo, pero creo que esta es la última semana de eso.

Habrá protestas y yo creo que Trump va a tratar de azuzar a esos manifestantes, va a continuar diciendo que Biden es un presidente ilegitimo y va a continuar con la cantaleta de que hubo fraude, pese a que no hay evidencias de eso.

-¿Qué tan dañada queda la democracia de Estados Unidos después de esta transferencia accidentada nunca antes vista?

Finalmente, la institucionalidad primó. La gente confunde un poco todo el circo de Trump con algo que afectó la institucionalidad, pero más bien la institucionalidad no ha sido afectada.

El sistema judicial ha funcionado, jueces nombrados por el mismísimo presidente Trump tomaron la misión de actuar exactamente como deberían haber actuado, evaluaron cómo se aplican la ley y la Constitución y el hecho de que fueran conservadores no afectó sus decisiones. Lo que creo que Trump no entiende es que el haberlos nombrado no quiere decir que iban a favorecer sus decisiones.

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Trump pide a un alto funcionario de Georgia que le ayude a revertir resultados electorales. (AFP).

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