La increíble historia de la falsa Mona Lisa y por qué vale tanto


Desde este viernes y hasta el próximo día 18 de junio, la casa de subastas Christie’s ha puesto a la venta en París una copia de La Gioconda, seguramente el retrato más famoso de la historia del arte, y aunque la previsión inicial es de que alcance un precio de entre 200.000 y 300.000 euros, se estima que puede ser mucho mayor.

Se trata de la más famosa de las copias del cuadro de Leonardo da Vinci, y es conocida como ‘la Mona Lisa de Hekking’ debido al nombre de su propietario, el anticuario Raymond Hekking.

Pero, si no es la auténtica y no es más que una copia, ¿por qué puede esta pintura alcanzar un precio tan alto? Gabriele Neher, profesora asociada de Historia del Arte de la Universidad de Nottingham, ha escrito un artículo en The Conversation donde intenta explicarlo.

“En enero de 1963, en medio de una enorme atención internacional, la Mona Lisa viajó a Estados Unidos y fue exhibida con gran éxito en Washington DC y Nueva York. En medio de este frenesí, el anticuario Raymond Hekking alegó que la Mona Lisa que el Louvre iba a enviar a Estados Unidos no era la original, la verdadera Mona Lisa era la que tenía él“, dice Neher.

“Hekking adquirió su versión a finales de la década de los 50 de un marchante de arte en Niza, Francia, por unos cinco dólares. El anticuario defendió que el cuadro devuelto al Louvre en 1913 era solo otra copia contemporánea de la Mona Lisa. Hekking resultó ser un excelente comunicador y orquestó una sorprendentemente llamativa campaña mediática para que su Mona Lisa fuera reconocida como ‘LA’ Mona Lisa”, añade. “Invitó a los medios a escudriñar su copia e incluso produjo una película para sustentar su afirmación”, explica esta experta en Historia del Arte.

Aspecto de la Mona Lisa de Hekking.
Aspecto de la Mona Lisa de Hekking.
Christie’s

“Los intentos de Hekking de autentificar su versión como la Mona Lisa ‘real’ han sido desde entonces rebatidos y desmentidos. Su pintura ha sido fechada de forma concluyente en los principios del siglo XVII y su realización se le atribuye a un anónimo ‘seguidor italiano de Leonardo”, explica la experta.

¿Entonces, por qué es tan cara? “Para coleccionistas de la era moderna temprana (alrededor de 1500-1800), el valor de un objeto no residía necesariamente en el hecho de que el artista lo hubiera producido él mismo. Más bien valoraban tener una copia de una imagen icónica“, dice Neher.

“Es importante recordar que, históricamente, había menos imágenes y eran menos accesibles de forma rápida. Ver una pieza de arte podía requerir viajar al lugar donde se guardaba y el acceso podía depender de que el propietario te permitiera la entrada. La propiedad de una copia de una imagen codiciada significaba estatus y privilegio y confería un prestigio cultural significativo al coleccionista. Muchos objetos se producían en talleres con la ayuda de múltiples asistentes (en oposición a un único artista), pero esto importaba poco”, asegura la experta.

“Pero ahora que vivimos en una era en la que podemos ver cualquier obra de arte reproducida online o a través de técnicas como la fotografía, la serigrafía o el grabado, ¿reduce eso el valor de una copia o reproducción?“, se pregunta Neher.

“Tiene una historia totalmente única y eso le confiere valor. Es más que solo otra copia de una obra de Leonardo. Esa Mona Lisa no es una reproducción mecánica, sino una copia auténtica del siglo XVII de una imagen icónica, y tiene autoridad cultural con creces y sus propias historias. Si hay una imagen que genera debates sobre el valor de las copias y reflexiones sobre la autenticidad, esa es la Mona Lista de Hekking. Y esto, sin duda, se verá reflejado en el precio que la imagen alcanzará en la subasta”, concluye Neher.



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