La confianza se gana, no se pide


La encuesta del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (CIEPS) realizada de manera virtual nos deja varias lecciones importantes.

Lo que más impacta es el desplome de confianza de las personas en instituciones gubernamentales. El Gobierno sufrió un desplome de casi 60 puntos; el MINSA, la Caja del Seguro Social, incluso los medios de comunicación perdieron confianza de la ciudadanía durante la pandemia.

La confianza ciudadana es pilar de la gobernabilidad, es lo que permite maniobrar políticamente y permite a un gobierno implementar su visión de sociedad. En nuestro caso, la falta de confianza en el gobierno va a afectar las tareas más fundamentales que tiene el Ejecutivo: el Pacto del Bicentenario, el diálogo de la CSS, el protocolo de vacunación y las medidas para mitigar la pandemia. Todos estos son procesos que dependen enteramente que los actores involucrados sientan la seguridad que el proceso es claro y el gobierno tiene voluntad.

¿Qué pasó para que se erosionara esa confianza?. Las razones varían de cabeza a cabeza. El establecimiento de un sistema de castas que diferencia entre funcionarios y co partidarios del resto de los panameños en cuánto a medidas sanitarias, falta de sanciones a actos de corrupción, (¿en qué quedo lo de los ventiladores?), falta de transparencia y rendición de cuentas sobre temas como equipo médico y ahora hasta proceso de vacunación. Todo esto ha generado la percepción que el gobierno, separado de los ciudadanos, sólo gobierna para sus propios intereses. Aunque la realidad sea diferente, la percepción está plantada, y es un chip difícil de cambiar.

En una democracia funcional y en tiempo menos extraordinarios de los que estamos viviendo, parte de la solución a este problema sería que el gobierno eche mano de alguno de los sectores que representa a la población (iglesia, gremios de empresarios, sindicatos, otros partidos) y logre ganar un espaldarazo de ellos para sumar fuerzas en un momento de debilidad. Pero hágase la pregunta, ¿hay algún otro sector que esté dispuesto a salir a dar la cara por este gobierno?

Así, mientras les llueven críticas que parecen caer en oídos sordos, el partido de gobierno y sus funcionarios se atrincheran cada día más, despotricando contra quienes alzan su voz contra su gestión, calificándolos de oportunistas políticos o de tener motivaciones siniestras, sin entender ni dimensionar el descontento ciudadano que existe con su gestión.

El autor es director ejecutivo de Movin



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