La bestial herencia que le deja Donald Trump a Joe Biden


Hasta que llegó el día en que Donald Trump abandonó la Casa Blanca. Este 20 de enero, el controvertido ex presidente de Estados Unidos dejó su residencia de los últimos cuatro años para ceder el lugar a Joe Biden.

El 46º mandatario en la historia de EE.UU. asume entre grandes polémicas con Trump, heredando no solo complicaciones económicas y sanitarias por la pandemia que a causado enormes daños en el país del Norte, sino también uno de los productos que mayor seguridad le daba al multimillonario republicano, el vehículo oficial de la Presidencia.

En su nueva condición de Presidente, Joe Biden estará bajo la custodia del Servicio Secreto y entre sus obligaciones está la imposibilidad de manejar, precisamente uno de los pasatiempos preferidos del representante demócrata, especialmente cuanto está al mando de su querido y añoso Corvette del 67.

Como máximo mandatario, se moverá en una limusina desarrollada por General Motors durante el gobierno de Trump. Se trata del Cadillac One -nombre homenaje al Air Force One- una verdadera fortaleza rodante recubierto por una estructura acorazada de 20 cm de grosor que pesa entre 6,8 y 9 toneladas. La exactitud de los detalles no se han dado a conocer precisamente por temas de seguridad.

Debido a sus capacidades se le conoce como La Bestia. Y aunque los presidentes estadounidenses tienen la costumbre de renovar el auto oficial, en esta ocasión esa tradición se saltará debido a que el vehículo tiene muy poco uso. Lo que no variará será la preferencia del mandatario de EE.UU. por Cadillac, lo que se mantiene desde que en 1993 Bill Clinton utilizará uno de los modelos de esta marca. Anteriormente, entre los 60 y 90, los vehículos oficiales eran Lincoln.

El Cadillac One que heredó Biden mide 5,5 m de largo. Además de la carrocería que puede resistir diversos ataques, se sabe que en la parte baja tiene una gruesa placa de acero para protegerlo de explosiones, el depósito de combustible está recubierto por una espuma especial que impide su explosión y que las puertas tiene un peso similar a las de un Boing 757, mientras las ventanas tienen cinco capas de vidrio y policarbonato. Por seguridad, solo se puede bajar la ventanilla del copiloto, la que tiene un máximo de 7,5 centímetros.

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A nivel motriz, dispone de un motor Duramax turbodiésel de 8 cilindros y 6,6 litros que desarrolla una potencia 300 y 330 caballos.

Las ruedas de La Bestia, por su parte, disponen del sistema run flat que permite que el vehículo pueda rodar durante más de 100 kilómetros pese al pinchazo, mientras el interior está sellado para resistir ataques bioquímicos. Por si no bastara, tiene un sistema de extinción de incendios.

Eso sí, la enorme potencia no es la única arma que pose. También cuenta con de cañones de gas lacrimógeno, armas de distintos calibres, cámaras de visión nocturna. Y en caso de accidente, cuenta un completo equipo médico, que incluye un depósito con sangre compatible con la del Presidente, por si necesita una transfusión de urgencia.

Pero no es lo único. Según consignó CNN ahora además incorporó un sistema de lanzamiento de granadas de gases lacrimógenos bajo el parachoques delantero, a los que sumó ametralladoras que disparan sin tener que abrir puertas o ventanas.

Ahora, como oficina también funciona a la perfección, ya que dispone de total conectividad, vinculado siempre a un satélite militar que le reportan la ubicación a las autoridades de EE.UU.



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