Kidd Keo: “Llegó un momento que dije: ‘¿Tan malo soy?”


Ni tiene pelos en la lengua ni es políticamente correcto. Tampoco se espera de él que lo sea. Siempre rodeado de polémica, una charla con Kidd Keo basta para que se desnude sin reservas cuente que no es oro todo lo que reluce, porque, a veces, y es su caso, el peaje por ser el chico malo de la película, de su propia película, es demasiado alto.

Vámonos, su nuevo single, destila un poco más de calma. Sin duda. Se trata de juntar las dos cosas que más me gustan: los coches y mi pareja. La canción describe una relación a distancia y el momento en el que los dos se vuelven a ver. También meto un par de experiencias personales. Es una buena canción de invierno, para dormir acurrucados.

Parece que gusta ver su lado más tierno. Sí. A la gente le gusta ver que Keo también llora como siempre salgo dando guerra… Esa faceta nunca la he negado, lo que pasa que la polémica nunca se ha hecho de estas canciones, sino de las otras. Lo que le llega a la gente es cuando lo haces mal. Cuando sacas buenas notas en el colegio nadie te dice nada, es cuando sacas malas notas cuando te dicen que eres malo. A lo mejor es que ahora estoy un poco más mayor y me alejo de los problemas y sale más la parte sentimental.

¿Se siente cómodo cantándole al amor y cree que es una temática con la que llega a más gente? Claro. El amor es algo que todos tenemos. Igual que soy muy real al hablar de las cosas crudas, también lo soy, y a la gente le llega, hablando de sentimientos.

“A la gente le gusta ver que Keo también llora, como siempre salgo dando guerra…”

Y, paralelamente, estrena Yonkiland. Esa es la otra parte de mí. Te he dicho que no niego lo otro, no que no exista (risas).

¿Y qué es ‘lo otro? ¿Qué es lo que hago cuando no estoy con mi chica? Pues estar con mis chavales haciendo el mongolo un poco. Yonkiland es un proyecto muy nutritivo para mí. Siempre he sido fan de Cálico Electrónico, si de pequeño me hubiesen ofrecido ser un personaje en ella lo hubiese flipado. Así que quise recuperar la serie, porque sabía que a los fans les iba a gustar. Además, yo he estado siempre detrás de que la gente entendiese que existe la libertad de expresión. Que en España parece que sí, pero no. No puedes decir lo que te dé la gana. Conmigo siempre ha existido la polémica de llevarse todo a lo personal, y el arte no está hecho para llevárselo a lo personal, me parece estúpido. Yo hago una canción y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza, pero hago una serie y la gente dice: ‘Qué guay’. ¡Y es lo mismo, pero la gente no lo entiende porque le falta cultura y es muy cuadriculada! Sigo queriendo transgredir y me parece bien una serie de animación de cachondeo y picante, que en España actualmente no hay.

¿Siente que está viviendo su propia película? ¿Le gusta? Sí y no. (Piensa unos segundos) Sí me gusta, porque es lo que siempre he querido, y si no no sería tan bueno haciendo lo que hago, que no solo es música. Yo soy un creador, un artista. Antes me consideraba solo un trapero. Entonces, sí me gusta la película de vivir como vivo, que la gente me reconozca, pero no me gusta cómo se han hecho muchas cosas, por la sociedad que tenemos hoy en día y por la mala información. En mi cabeza me lo imaginaba más bonito, porque la mitad de lo que dicen son gilipolleces. Le quita parte de magia al camino todas las cosas que no tienen que ver con el camino. La hipocresía social. Yo doy un producto, y sería muy bonito que se pudiera valorar y que lo disfrutasen de la misma forma que lo hago yo. ¿Tú crees que yo voy a hacer una canción para molestarte a ti? ¿Cuál es el punto de que un artista viva molestando a otro? Yo no me levanto todos los días y digo: ‘Voy a molestar o a ofender a alguien’. No, yo soy un artista y disfruto haciéndolo sin malicia. Quiero hacer arte sin tener que pensar en gustarle a la gente. Si no te gusta un cuadro, no te quedas mirándolo; si no te gusta una película, no vas a verla. Pero no te pones a decirle al otro que no lo hagas, eso solo ocurre en la música. Es lo que toca cuando eres transgresor.

“En España parece que existe la libertad de expresión, pero no. No puedes decir lo que te dé la gana”

No sé si está más resentido o más dolido. No lo estoy, de verdad. Al contrario. Estoy tranquilo y me parece que ya la gente lo va pillando. Ya te digo que este es el sueño que siempre he perseguido y que lo único que lo ha ennegrecido un poco son las críticas, que nunca han tenido fundamento, se basan en lo que a la gente le gusta o no oír.

¿Qué comentario o crítica le ha dolido más? Que me llamen machista, misógino y opresor. ¿Opresor de qué? En realidad me la suda ya. 

El rapero Kidd Keo.
El rapero Kidd Keo.
JORGE PARÍS

¿Cómo le sentó que le cancelaran conciertos por, según la organización, las letras sexistas de sus canciones? Lo que me hace gracia es que luego los chavales me mandan vídeos de los Dj pinchando mi música desde el mismo festival en el que me ha cancelado. Política. Hipocresía española. Eso es lo que me da pena. España es ultracensuradora. No te creas que eres libre de decir lo que te dé la gana y que la gente te respete. Te crees que sí, pero no. Y eso me toca los cojones.

A pesar de todo, ha hecho siempre lo que ha querido, ¿no? Y lo voy a seguir haciendo, porque si no lo hago yo, ¿quién lo va a hacer? Tengo mucha suerte de que he firmado fuera, gracias a Warner Miami. Voy a dar caña desde Miami, desde la libre expresión.

¿Le dejan hacer lo que quiera? Claro, ¿no ves que son de Miami? (risas).

“No soy la mejor persona ni el mejor ejemplo para un chiquillo, pero tampoco soy un crío”

En lo personal, ¿cómo ve su evolución? Todo se basa en autocontrol, que es lo que me falla. A mí no me pica que digan una cosa de mí, sino por qué la dicen. Pero me he dado cuenta de que mucha gente no sabe de dónde vengo, que me conoce del año pasado y no ha visto mi evolución. Hay gente que se ha enganchado a mí por una canción determinada en la que suelto algo… y no sabe de dónde vengo. Y no estoy justificándome, solo que no he tenido tu vida como tú, y ya está. He tenido la mía y han salido las cosas como han salido. De estar en un barrio a, con 19 años, hacerte famoso y seguir en el barrio… Tienes que lidiar con miles de cosas. Antes [cuando no era conocido] no pasaba nada ni me tenían en cuenta, y ahora, de repente, depende de mi la educación de unos, la no sé qué de otros, lo que digas, lo que no digas… ¿Ha habido antes alguien como Kidd Keo? ¿No? Pues yo tampoco sabía cómo hacerlo. Lo he hecho como lo ha hecho un chaval de barrio. Solo estoy diciendo: ‘ponte en mi situación y a ver qué haces tú’. Y eso la gente no lo hace. 

¿Se considera el mejor en lo suyo? Claro. Soy único. Hay gente que hace ciertas cosas mejor que yo, pero en las cosas que yo hago soy el mejor. Soy el mejor en lo mío. Siendo Keo soy el mejor, y tengo que decir que Keo solo hay uno, pero gente intentando ser Keo hay mucha.

¿Y eso le halaga o le molesta? Me gusta. El problema es que como existe esa doble moral con Keo y te metes en un problema si dices que te gusta… Creo que hay mucha gente influenciada por mí, pero a la que le da miedo decírmelo por mi reacción. También es mi culpa, porque soy una persona que se aísla mucho. Ahora veo cosas en chavales que digo: ‘Anda, eso yo sé de dónde viene’. Yo espero que la gente se influencie aún más de mí artísticamente. No soy la mejor persona ni el mejor ejemplo para un chiquillo, pero tampoco soy un crío.

“El arte no está hecho para llevárselo a lo personal, me parece estúpido”

¿En qué circunstancias compone mejor? ¡De tantas formas! De forma natural, por eso, hay veces que me ha costado entender lo que la gente opina de mí. Yo tengo mis técnicas, pero no tengo una técnica. Aprendí a hacer las cosas de una manera natural. Siempre me he desarrollado de forma natural, sin una técnica. Siempre utilizando como base el bit, que me cuenta lo que tengo que decir y se adecúa a mi estado en ese momento. Intento no hacer siempre la misma canción.

kidd keo

  • Cantante de rap y trap.
  • 27 de septiembre de 1995 (25 años).
  • Alicante.
  • Padua Keoma Salas, conocido artísticamente como Kidd Keo, es uno de los mejores artistas españoles de trap, donde ocupa siempre los puestos top con su peculiar ‘spanglish’. Comenzó a los 14 años y entre sus éxitos destacan ‘Dracukeo’, ‘One Million’,’Relax’ y ‘Lollypop’.

¿Cómo gestiona la fama? Con ansiedad (risas). Con tiempo… (Piensa unos segundos) Chavales, si algún día os hacéis artistas, buscaos un equipo con su psicólogo y con todo programado. No os hagáis traperos para llevarlo todo como una persona normal, porque es fuerte. A lo mejor es que yo soy demasiado sensible, no lo sé. He estado mucho tiempo rayado. He estado enfadado con el público, y sigo enfadado muchas veces con él, porque siento que doy mucho que se podría valorar de otra forma, y que la gente quiere criticar. En mi caso, yo me tuve que alejar. Uno tiene que saber quién es. Se aprende con tiempo. La gente me dice que me ve más mayor. Es que toca. Cuando me pasé tres años recibiendo críticas, llegó un momento que dije: ‘¿Tan malo soy? ¿Debería dejar de existir?’. Y luego dije: ‘No, tío, no. Es que la gente no entiende que eres así porque ellos no se dan el gusto de serlo’. Y ahí te das cuenta de que no es tu problema, es su problema. La gente no se mira a sí misma, es más fácil señalar que mirarte al espejo. Por eso yo cada vez voy más a lo mío: hago mi música y solo quiero dinero para disfrutar de lo que tengo.



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