hay 701 empresas que atienden a 6 millones de beneficiarios


En Argentina hay 701 entidades que brindan medicina prepaga, que cuentan con 6 millones de beneficiarios, incluyendo los que provienen de traspasos de obras sociales, de los cuales más de la mitad son menores de 40 años. En 2013 sumaban 568.

Las cifras que circulan en el sector corresponderían al Registro de la Superintendencia de Servicios de Salud. Incluye sociedades comerciales, mutuales, fundaciones, asociaciones civiles, obras sociales del personal de dirección y las que tienen planes de adherentes, complementarios o superadores.

De estos números oficiales se desprende que funcionan en todo el país más entidades de medicina prepaga de lo que habitualmente se supone. Pero el sistema está muy concentrado: 10 entidades tienen más de 4,5 millones y unas 400, menos de 5 mil usuarios. Esto pasa porque es muy alto el número de entidades que brindan servicios parciales como odontología o emergencias médicas o en determinadas regiones o ciudades chicas.

Por lejos, OSDE encabeza el ranking con más de 2 millones de usuarios, seguida de Swiss Medical, con un millón. Luego siguen Galeno, Sancor, Medifé, Omint, Sociedad Italiana, Medicus, ACA Salud y Prevención Salud.

En muchos casos, las entidades cuentan con clínicas o sanatorios propios y/o tercerizan o contratan los servicios de internación, radiología, laboratorios, etc.

Se estima que más de la mitad de los alcanzados por la medicina prepaga es gente joven, de menos de 40 años, mientras que en la otra punta, con más de 65 años, solo el 19%. Una relación etaria que favorece al sistema privado.

La casi totalidad de los adultos mayores de 60 años tiene la cobertura del PAMI.

Los planes de salud prepagos varían según la estructura familiar, pero para una familia tipo ronda los $ 15.000 y más de $ 20.000 mensuales para planes más amplios.

La medicina privada avanzó de la mano de los acuerdos con las obras sociales, que se intensificó con el proceso de desregulación, iniciado en los años 90. Básicamente se trata de empleados de altos ingresos que pueden acceder con el aporte obligatorio a una cobertura mayor o están dispuestos a pagar la diferencia para disponer de un plan superior.

En esos casos, los pagos de esos afiliados a las prepagas son deducibles hasta el 5% de la ganancia neta de cada año de la base imponible del impuesto a las Ganancias, lo que aligera el impacto de las cuotas sobre los afiliados con el consiguiente costo fiscal para el Estado.

Por su parte, el sistema de obras sociales vinculadas a la Seguridad Social – como asalariados, monotributistas, personal doméstico registrado e incluyendo al PAMI– cuenta con 20.000.739 entre titulares y familiares, según los datos oficiales de la Superintendencia de Servicios de Salud. Del total, 11,695,949 corresponden a trabajadores en relación de dependencia y familiares y 5,092,582 a jubilados y pensionados del PAMI.

GB



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