Finalistas Titanes Caracol 2020 en la categoría Salud y Bienestar


Los cuatro finalistas en la categoría Salud y Bienestar de Titanes Caracol 2020, presentaron propuestas para mejorar la calidad de los servicios de salud en Colombia y preservar la vida.

Cuando la risa salva

Gugli es un personaje que por más de dos décadas se ha dedicado a llevar salud y bienestar a las personas que más lo necesitan y velar por una mejor calidad de vida cuando el entorno se pone gris. Gugli es el nombre artístico de Luz Adriana Neira Cifuentes, una mujer que desborda alegría y quien siempre se ha movido por ayudar a los demás, en especial a los niños y las niñas de Colombia. ¿Por qué? Como ella lo relata, nació en un hogar muy acomodado en Armenia, “porque se acomodaban ocho en un cuarto. Y si quería algo, debía quererlo mucho, porque sabía que nunca iba a llegar”. Esa realidad entre la precariedad, la supervivencia y el entender de otra forma la vida la llevó siempre a soñar con ayudar a quienes más lo necesitaban.

Su sueño desde muy joven siempre fue estudiar actuación, pero la realidad le mostraba que no era posible; sin embargo, “gracias a Dios, pude viajar a Suiza, creía que iba a estudiar actuación, pero llegué a una escuela de clown”. Allí se formó como payasa, algo que le era muy natural, siempre hacía reír a las personas y ahora tenía esa conciencia.

Y para darle gracias a la vida, por haberle dado tanto, en 1998 creó la Fundación Doctora Clown, nombre que recibe porque son los especialistas en hacer reír en el contexto hospitalario. “Por fortuna en Colombia se le dice doctor a cualquier persona, eso fue un aval grandísimo”.

Tomaron la base desde el contexto hospitalario para pertenecer al sector y utilizar todo el contexto científico de lo que significa una carcajada a nivel físico, emocional y espiritual para transformar esa cotidianidad de los niños que están en los hospitales. Al año pueden visitar 20 instituciones en todo el país, con más de 450 voluntarios, quienes hacen reír a los niños antes de ingresar a alguna cirugía o quienes batallan con un cáncer.

Por una mente sana

“Aunque no gané, para mí es un premio haber llegado hasta la final con la primera iniciativa de salud mental en Titanes Caracol, además es un premio que queda para siempre”, expresa Lina Silvana Velásquez, psicóloga de la Universidad Cooperativa de Colombia, quien hace unos años tuvo que vivir, junto con sus seres queridos, el suicidio de un familiar, hecho que le hizo entender que todas las personas “podemos pasar por momentos difíciles que generan desequilibrio emocional y se toman decisiones trascendentales que dejan sufrimiento y dolor en las familias”.

Por ello creó, junto con otras psicólogas, la Fundación ANDA, que busca promover y fortalecer la salud mental en la comunidad en general, la cual está constituida por un grupo de psicólogas que le apuestan a la conservación de la vida a través de una psicología empática, compasiva e independiente, donde las personas que se encuentran en condición de vulnerabilidad o riesgo puedan hallar en la Fundación un bastión emocional a donde pueden acudir.

La institución conformó cuatro estrategias generadoras de salud y bienestar. Por mencionar una: Guardianes protectores de la salud mental, que se ha desarrollado en articulación con la Universidad Surcolombiana, en las comunas 10 y 8, con el objetivo de fortalecer las habilidades para la formación de los adolescentes y jóvenes en la prevención e identificación de los factores de riesgos que viven y sufren en sus comunidades, y así ofrecer un espacio de asesoría para las situaciones o riesgos en salud mental. “Lo que sigue es trabajar por la salud mental de Colombia y unirnos con los Titanes para seguir en la construcción de un mejor país”, concluye Lina Velásquez.

Un motivo para defender la vida

“Ser nominado en Titanes Caracol es una experiencia valiosa que nos permitió conocer otras iniciativas muy interesantes y saber que, a través de ellas, se puede construir país”, dice Daniel José Pineda González, director de la Fundación Ana Cecilia Niño, que lleva el nombre de su esposa, quien le dio vida al proyecto y murió a causa de un cáncer que se denomina mesotelioma, uno de los más complejos, y que según la comunidad médica es ocasionado por el asbesto.

“Cuando la diagnosticaron y supimos la causa creamos una campaña para exigir que en Colombia se prohibiera el uso del asbesto y velar por la salud de las personas”. A través de las redes sociales empezaron a difundir su mensaje y con prontitud la comunidad científica, voluntarios y cuidadores de pacientes con la misma enfermedad se sumaron para exigir un cambio y velar por los derechos de las personas.

Su labor ya tenía un eco importante, pero la propuesta no avanzaba en el Congreso. Esas noticias no los desaminaron y hasta el último día de vida de Ana Cecilia, quien murió en 2017, tuvo la convicción de evitarles a otros colombianos que padecieran el viacrucis que tuvo que vivir por culpa de ese material. Y aunque no pudo ver ese sueño cumplido, en 2019 se aprobó el proyecto de ley “Ana Cecilia Niño”, por el cual se prohíbe el uso de asbesto en Colombia.

“Con esta nominación tenemos es un impulso para seguir luchando por nuestra causa y poder acompañar a las personas a tener una mejor calidad de vida”, señala Daniel José, quien desde la Fundación junto con un equipo de voluntarios están desarrollando un proyecto turístico para que las personas puedan ir a pasar un buen tiempo con toda su familia, contemplar la naturaleza y tener un proceso de recuperación posquimioterapia tranquilo y con todo pago.

El deber cumplido

Clara Herlinda Guerrero Serrano es cirujana plástica y refleja ese amor profundo por lo que hace y esa convicción de ayudar. Tiene una trayectoria profesional que suma más de 25 años, en los cuales sus aportes son valiosos.

En 1995 participó en la creación del primer Banco de Piel en Colombia para ayudar a los pacientes quemados a recuperarse y salvar sus vidas. Por esos años, como ella lo recuerda, “utilizaban la membrana amniótica, pero no contábamos con los exámenes y procesos rigurosos de la actualidad. Ese fue un proceso de aprendizaje y una oportunidad para que las personas pudieran tener piel cuando se requería”.

Junto con otros colegas, le dio vida a la Fundación del Quemado, Piel para Renacer, una iniciativa que se ha dedicado a darles oportunidades a las personas que han sufrido quemaduras, y es que “nosotros en el consultorio lo que veíamos es que llegaban personas que cuando eran pequeños sufrieron quemaduras y nos buscaban ya adultos, pues nunca los habían atendido”.

Lo que hacen desde la Fundación es una valoración de las personas, les prestan ayuda psicológica y luego los preparan para sus respectivas cirugías. Según la doctora, “si son niños, a lo largo de la vida pueden requerir más de 20 cirugías”. Y el impacto con las cirugías es una oportunidad de renacer, quienes han sufrido estos accidentes pueden presentar problemas de baja autoestima.

En la Fundación cuentan con seis cirujanas plásticas, equipos de última tecnología y la pasión y el amor para cumplir cada día ese propósito de ayudar. “Cuando puedes dar esa oportunidad para que los pacientes quemados mejoren su calidad de vida no hay mejor satisfacción del deber cumplido”, concluye la doctora Clara Herlinda.



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