El significado de la Navidad


Sin duda esta Navidad no es la misma que la de años recientes, pero podemos aun así celebrar y regocijarnos con su significado, que no se altera frente a ninguna circunstancia y que yace en el mensaje de Cristo

En fechas de la Navidad, pero en los tiempos difíciles que afrontamos, con la amargura de las pérdidas que estamos sufriendo, puede surgirnos un gran sentimiento de confusión. La Navidad es una época de celebrar, unirse en familia y alegrarse por el nacimiento del Niño Jesús, pero ¿cómo nos unimos en cuarentena? ¿cómo nos alegramos si hay sufrimiento? El mensaje que todos conocemos, pero parece que hemos olvidado, puede despejar todos estos sentimientos encontrados: la celebración de su verdadero significado.

Sin duda esta Navidad no es la misma que la de años recientes, pero podemos aun así celebrar y regocijarnos con su significado, que no se altera frente a ninguna circunstancia y que yace en el mensaje de Cristo. Nos hemos dejado mal acostumbrar a pensar que esta época del año se trata únicamente de los regalos bajo el arbolito, de la decoración, del jamón, o de un señor muy gordo que baja por una chimenea; pero nada de esto es lo que verdaderamente significa ni se celebra, por ello nos sentimos confundidos al llegar la Navidad del 2020.

Cristo, con el ejemplo, nos enseña un amor tan puro que atraviesa dispuesto el más grande sufrimiento. Es menester aprender a vivir este amor durante toda nuestra vida, para lo cual los cristianos celebramos el Año Litúrgico, que es la vivencia de la vida de Cristo en todas sus etapas desde su nacimiento hasta su muerte, y comienza por el Adviento, luego viene la Navidad, Epifanía, Primer tiempo ordinario, Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, Segundo tiempo ordinario y termina con la fiesta de Cristo Rey.

El Adviento, que transcurre en las cuatro semanas previas al nacimiento de Jesús, es un tiempo de cambio y de oración para comprometernos con Cristo y esperarlo con alegría, preparando así el camino para la Navidad; no son fechas dedicadas a comprar o decorar, eso es un añadido, sin embargo, lo primordial es la oración y ése compromiso con el mensaje de Jesús.

Al terminar el Adviento, comienza el Tiempo de Navidad, que va desde la Navidad o Nacimiento, que celebramos el 25 de diciembre y nos recuerda que Dios vino a este mundo para salvarnos. Posteriormente, cada 6 de enero se celebra la Epifanía y nos recuerda la manifestación pública de Dios a todas las personas. Durante el Adviento, Navidad y Epifanía se revive la espera gozosa del Mesías en la Encarnación. Es una preparación para la venida del Señor al final de los tiempos: “Vino, viene y volverá”.

Siendo así no podríamos prepararnos ni celebrar la Navidad sin celebrar el mensaje de amor que Cristo nos regala a través de su vida, pero también en su muerte, siendo un amor tan puro, que soporta todo sufrimiento y llega al sacrificio. No es posible celebrar la Navidad, sin recordar la cruz que Jesús tuvo que soportar, para el perdón de todos nuestros pecados y nuestra salvación.

Por ello, sean los tiempos difíciles, crudos, y desgarradores que enfrentamos, la oportunidad de recordar y volver a seguir el mensaje de Dios, celebrando esta Navidad en solidaridad, cuidándonos no solo con mascarillas y también con la oración, de esta manera alegrándonos real y verdaderamente, sabiendo que aun cuando tal vez no podamos reunirnos físicamente con nuestros seres queridos, tener un jamón sobre la mesa, o abrir los regalos, estaremos unidos en la fe y llegará a todos nosotros la salvación gracias al nacimiento del Niño Dios, y con su nacimiento: su mensaje de amor y pasión. Les deseo una Feliz Navidad.



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