El país cierra el año de la Covid-19 con 4 mil muertes


El país despidió 2020 con más de 4 mil defunciones y 245 mil casos acumulados del contagioso y mortal coronavirus, lo que representa el 6% de su población afectada desde que se reportó el primer caso, el pasado 9 de marzo.

Para epidemiólogos y autoridades de salud, 2020 fue un año difícil, caracterizado por penurias, enfermedad, muerte y crisis económica. Panamá lideró en América, incluso, estadísticas como las tasas de contagios y mortalidad. También fue uno de los que hizo más pruebas.

En palabras del epidemiólogo Arturo Rebollón, a diferencia de 2020, en 2021 se parte con cierta ventaja, porque se conoce más del virus. “Nuestras cifras reflejan las debilidades de nuestro sistema de salud. Hay que reforzar la atención primaria y la prevención”, subrayó.

Mientras, el director de la Caja de Seguro Social, Enrique Lau Cortés, indicó que la crisis sanitaria dejó en evidencia dos temas: la baja inversión en ciencia y la debilidad del modelo de atención, centrado en la enfermedad y no en la prevención.

Un virus que desnudó las carencias del país

Así como en el resto del mundo, la Covid-19 asestó un duro golpe a Panamá, a su población, su economía y su sistema de salud. Las cifras de muertes y contagios dan cuenta de lo que ocurrió en 2020.

Panamá cerró con poco más de 4 mil defunciones como consecuencia del nuevo coronavirus, que lo ubica en el segundo lugar entre los países de Centroamérica con mayor número de muertes, después de Guatemala, que tiene 4 mil 803. En tercera posición está Honduras, con 3 mil 111, y le sigue Costa Rica, con 2 mil 156 decesos.

No obstante, cuando se valora la tasa de mortalidad –que toma en cuenta la cantidad de población del país–, informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dan cuenta de que Panamá registra una tasa de 78.4 muertes por cada 100 mil habitantes, por encima de la tasa en América, de 75.2 por 100 mil habitantes, y ocupa el primer lugar con la mayor tasa de mortalidad entre los países de Centroamérica.

Además, las estadísticas a fin de año precisan que Panamá continúa registrando la más alta incidencia de casos entre los países de las Américas, con 4 mil 511.1 acumulados por cada 100 mil habitantes.

El balance

Si bien Panamá muestra la incidencia más alta de Covid-19 en América, es de los países que más pruebas realiza (248 mil 475 pruebas por millón de habitantes), siendo superado sólo por Chile (299 mil 185), Canadá (330 mil 214 pruebas) y Estados Unidos (644 mil 325 pruebas). El análisis a gran escala de la población del país permite tener una cifra de infectados más cercana a la real.

Eso posiciona a Panamá en el primer lugar, tanto en incidencia como en casos acumulados (casi 250 mil), entre los países de Centroamérica. Así mismo, es la nación con la mayor tasa de incidencia entre todos los países de América, estando por encima de la tasa promedio para la región, de 2 mil 931.1 por 100 mil habitantes.

Respecto a estas cifras, países como Nicaragua reportan menos de 200 muertes por la Covid-19, pero en muchos casos atribuyen los decesos a “insuficiencias respiratorias agudas y neumonías atípicas”. Tampoco revelan con claridad la cifra de pruebas realizadas a diario.

Realidad nacional

Si bien el virus causó estragos y apretó al país durante casi todo el año, diciembre fue el mes más trágico, con más de 900 defunciones –a un promedio de 30 decesos por día (más de una muerte por hora)–, y superó inclusive al mes de julio, cuando hubo 790 muertes.

Durante este último mes también hubo casi 80 mil casos, lo que equivale a todos los casos que se reportaron en septiembre, octubre y noviembre juntos.

Ya lo dijo la directora de la OPS, Carissa F. Etienne: “las cifras y tendencias hacen claro que nuestra región debe redoblar las medidas preventivas. Ahora no es el momento de relajarse”.

Según Etienne, el continuo aumento de las infecciones en Centroamérica, por ejemplo en Honduras y Guatemala, se aprecia sobre todo en áreas afectadas por los huracanes recientes, mientras que Panamá sigue reportando una alta incidencia de casos.

“Esta pandemia se diferencia por su escala y por sus repercusiones. Además, ha puesto de relieve dos de los desafíos que por mucho tiempo han estado presentes en nuestra región: la desigualdad y la insuficiente inversión en nuestros sistemas de salud”, señala la directora de la OPS.

Para el miembro del Consejo Consultivo de Salud Francisco Sánchez Cárdenas, a lo interno del país ha sido un año de mucha penuria, tensión, enfermedad, muerte. “Se ha hecho un enorme esfuerzo por mantener el sistema de salud y contratar a más personal, ya que el actual se encuentra agotado luego de nueve meses de pandemia”, afirmó.

De hecho, tanto el Ministerio de Salud (Minsa) como la Caja de Seguro Social (CSS) han venido habilitando más camas y contratando más personal. Se estima que para mediados de enero hayan sido habilitadas mil 600 camas adicionales a las 6 mil que hay actualmente.

Además, al país arribaron los primeros 230 profesionales de la salud procedentes de Cuba, quienes colaborarán en la lucha contra la agresiva Covid-19.

De acuerdo con Sánchez Cárdenas, esperan que en septiembre se haya vacunado al 70% de la población, lo que significaría un gran avance durante 2021.

Sistema de salud

Por su parte, el epidemiólogo Arturo Rebollón subrayó que durante 2020 se comenzó con mucha desinformación sobre el virus y así mismo se manejó, lo que generó varias estrategias fallidas para controlarlo.

No obstante, consideró que ahora, comenzando 2021, se cuenta con mejor información y se podrá comenzar con un plan más refinado. Eso significa, por ejemplo, que cuando se haga cuarentena sea para grupos y áreas específicas, donde los casos sean elevados.

“Estaremos mejor preparados ahora. Es sorprendente el número de muertes, porque las enfermedades infecciosas causan generalmente unas 2 mil muertes por año, pero esta provocó 4 mil. Es un virus muy infeccioso y agresivo”, resaltó.

Sobre las estadísticas del país durante 2020, el epidemiólogo opinó que son el reflejo de las debilidades en el sistema de salud, ya que se debe reforzar la atención primaria y la prevención.

“Tenemos que rediseñar el sistema de salud”, manifestó.

Mientras, el director de la CSS, Enrique Lau Cortés, señaló que la pandemia nos sorprendió a todos y que ni el más hábil de los planificadores la incluyó dentro de su agenda.

Pero, más allá de eso, planteó que la crisis sanitaria puso en evidencia dos aspectos: la baja inversión en ciencia, la cual no ha permitido que se maximice la capacidad de los profesionales, y el inadecuado modelo de atención, que se centra en la enfermedad y no en la prevención.

Lau coincidió con Rebollón en que hay que migrar hacia un modelo de atención primaria y de prevención.

Se trata de un mensaje que va en la misma dirección que el emitido por la directora de la OPS al finalizar 2020: “espero que al mirar hacia atrás, lo recordemos no solo como el año que nos trajo la Covid-19, sino también como el año en que finalmente decidimos hacer de la salud nuestra máxima prioridad”.



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