Coronavirus en Argentina: brote nacional y la inquietante ruta de 731 casos importados en cuarentena


El 20 de marzo el país cerró sus fronteras aéreas y terrestres. Miles de argentinos quedaron varados en algún lugar del mundo. Hasta ese momento, desde principios de marzo, habían vuelto del exterior cerca de de 400 infectados de coronavirus. Así empezó todo, con el primer caso confirmado de Covid importado de Italia. Luego, y a pesar de la cuarentena, la cantidad de casos importados siguió creciendo. ¿Cuánto? A razón de seis por día.

Actualmente, hay 1.117 casos de coronavirus importados en todo el país, mientras que al comienzo de la cuarentena sumaban 386. Son 731 casos positivos post “cierre” de fronteras. La cifra casi se triplicó. El porcentaje total de casos importados obviamente hoy es marginal con respecto al total acumulado: apenas un 0,6 por ciento. Pero un solo infectado suelto en lugares sin Covid era y sigue siendo un elefante en un bazar.

Cuando cerraron Ezeiza, 245 mil argentinos estaban en el exterior. Fueron volviendo, por aire o por tierra, cuando las distancias lo permitían. Casi 100 mil regresaron en avión. Y siguen llegando. Según fuentes aeroportuarias, arriban actualmente entre 15 y 20 vuelos semanales, todos autorizados por el Ministerio de Salud, la Cancillería y la ANAC. Sanidad de Fronteras es al encargada de hacer los controles en el arribo.

“Nuestra responsabilidad llega hasta que la gente aterriza en Ezeiza, se les toma la fiebre y firman una declaración jurada. Lo mismo hace la Cancillería argentina en el lugar de origen del vuelo”, explicaron a Clarín fuentes oficiales. Tras ese doble control, los pasajeros quedan liberados, ya sea para dirigirse a sus domicilios porteños o bonaerenses o trasladarse a alguna de las provincias del interior. En la Ciudad o en el GBA un infectado más ya no es relevante. En cambio, en algunos lugares del Interior puede hacer toda la diferencia.

Eso que a simple vista puede resultar un “goteo” insignificante se está convirtiendo en un factor clave en los brotes de coronavirus en las provincias. Por un lado influye el movimiento de transportistas por las rutas del país. Por otro, los argentinos que habían viajado al exterior -muchos de ellos incluso sobre el filo de de la cuarentena-, quedaron varados y en algún momento lograron regresar.

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Pero la cuestión no es que hayan vuelto, sino cómo lo hicieron y con qué controles. Es decir, si cumplieron con el protocolo de aislamiento de dos semanas que se requiere para poder volver interactuar con otras personas. Hasta el 21 de mayo, la Ciudad aisló en hoteles a los porteños repatriados y tuvo 134 Covid positivos alojados. Luego caducó el confinamiento compulsivo de repatriados. Del resto se sabe poco: sólo algunos de ellos fueron identificados en las provincias.

En el Gobierno admiten: “Hay pasajeros que pudieron haber dicho que no tenían síntomas pero no podemos estar cien por ciento seguros”. Los síntomas pueden manifestarse hasta 14 días después de la incubación. A esto se suma lo que se sabe: el coronavirus tiene un alto porcentaje de asintomáticos. A juzgar por los brotes que se vienen dando a nivel nacional, algo de todo ese circuito de contención pudo haber fallado.

Si bien más del 90 por ciento de los casos positivos del país se sigue concentrando en el área metropolitana, ese diez por ciento que representan las 22 provincias restantes implica un número absoluto cada vez más alto. El poder de replicación exponencial del virus pone en jaque a esos oasis vírgenes de Covid cuando los casos importados no son aislados correctamente.

Esto se ve reflejado en algunas provincias más que en otras: lugares que hasta hace poco no sumaban casos a diario, hoy no paran de abultar sus números. Incluso, en promedio el incremento de casos de coronavirus de la última semana en el Interior fue del 35 por ciento: una velocidad superior al porcentaje de la Ciudad (16%) y la provincia de Buenos Aires (30%).

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Los picos de aceleración de la curva se dieron en estas 12 provincias: La Pampa (637%), Jujuy (120%), Mendoza (83%), Santa Cruz (84%), Tierra del Fuego (66%), Tucumán (52%), Córdoba (47%), San Luis (46%), Santa Fe (44%), San Juan (42%), La Rioja (40%) y Salta (34%). Chaco, la tercera provincia con más casos del país, logró aumentar sólo el 12 por ciento.

Si se recuerda el mejor momento de la pandemia en el Interior, había apenas cinco o seis provincias con reportes cotidianos de casos. Ahora, mientras en la Ciudad y el GBA todo parece indicar que la curva se aproxima al pico, todos los casilleros apilan fichas, señal de que en gran parte del país el problema recién está comenzando.

PS



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