Contagios y festividades decembrinas | EL ESPECTADOR


Una regresión lineal para analizar los datos de nuevos contagios en 34 países da algunas pistas sobre el efecto de las festividades. También sobre el porqué del comportamiento más negativo de los países latinoamericanos. ¿Influye la cultura?

Recientes notas de prensa, basadas sobre un balance de la AFP, han sugerido que la pandemia de corona­virus estaría desacelerando en to­do el mundo, salvo en América Latina y el Caribe, donde la situación conti­nuó agravándose, con un incremento de los nuevos contagios del 6 %, mientras en el resto del mundo hay una baja del 12 %.

Evidentemente hay que recordar que la comparación entre diferentes países del número de nuevos contagios requiere cautela por las diferencias en las políticas de pruebas que tiene cada país, lo cual requiere que ese indicador se utilice tomando en cuenta las políticas nacionales.

No es esta la única razón para ser cautelosos en la interpretación de ese dato, aunque, por cierto, hay tremendas diferencias entre las evoluciones de la pandemia en diferentes países, inclusive en un mismo continente.

El desarrollo de la difusión del contagio percibido a través de ese dato es condicionado por los protocolos que determinan a quién se aplican las pruebas, y hay muchos factores que influencian el desarrollo real.

Uno de ellos, no controlable, es la aparición de nuevas mutaciones del virus con a veces diferentes características de contagiosidad, virulencia y letalidad. No controlable no significa, por supuesto, no comprensible. Secuenciar el genoma de los virus permite identificar las cepas dominantes en un país o una región y esto puede ser útil para definir políticas de vacunación apropiadas, en función de su difusión, características, y eficacia de una determinada vacuna para una cierta cepa.

Otros factores son controlables: tales son el comportamiento individual respecto a las precauciones de distanciamiento social y uso de mascarillas, y el comportamiento social, evitando reuniones de muchas personas, en particular sin respectar esas precauciones. Es posible que la época del año, con festividades valoradas de maneras distintas en diferentes culturas, pueda explicar, al menos parcialmente, los resultados observados, ya que el periodo de incubación de enfermedades contraídas durante esas fiestas acaba de terminar.

Esto hace interesante analizar más en detalle qué está en realidad ocurriendo. Para hacerlo, hemos usado la técnica de la regresión lineal para analizar los datos de nuevos contagios de los 34 países que, a la fecha del 18 de enero, hubiesen acumulado al menos 450.000 contagios. Este análisis ha sido acompañado por otro, restringido a los 15 países latinoamericanos que en la misma fecha tuviesen al menos 120.000 casos.

La comparación del número promedio de contagios diarios entre el periodo 18-31 de diciembre y el periodo 5-18 de enero muestra grandes diferencias, con algún posible reflejo de diferencias culturales.

En el grupo de esos 34 países, se observa un aumento global del 23 %, en el periodo 5-18 de enero, respecto al periodo 18-31 de diciembre. Este aumento es determinado en parte por el dato, también del 23 %, de Estados Unidos.

El desglose por país exhibe grandes diferencias. En 21 se registró un aumento, en dos no hubo variaciones, y en 11 una disminución.

El aumento fue relativamente pequeño, entre el 3 y el 10 %, en cuatro países, y, en la mayoría de los casos (11 países) varió entre el 20 % de Italia y el 56 % de México. En seis países, tres de los cuales latinoamericanos, las diferencias entre el promedio de diciembre y el de enero fueron mucho mayores. Estos países son Argentina (con un incremento del 64 %), Chile (86 %), Perú (96 %), Israel (99 %) y sobre todo España y Portugal, donde se registró un 178 % y 197 %, respectivamente.

En los otros 13 países, dos no presentaron grandes variaciones, y en 11 hubo bajas, muy significativas en dos casos, Turquía y Marruecos (46 % y 59 % respectivamente).

El análisis de los 15 países latinoamericanos muestra aumentos en todos, elevados en 13 países, entre el 35 % de Paraguay y el 132 % de Ecuador, y marginales en dos (Panamá y Costa Rica).

Se puede observar que no se presentaron diferencias por haberse ya puesto en marcha el proceso de vacunación, ya que, de los 34 países, los 23 que ya habían empezado la campaña de vacunación se reparten de manera bastante equitativa entre los tres grupos. Catorce están en el grupo de los países con aumento de los contagios, siete en el de los países donde los contagios han disminuido y uno en el grupo sin mayor variación. Esto es comprensible, ya que, con la excepción del Reino Unido, el periodo estudiado no debería haber todavía permitido inmunizar muchas personas.

En presencia de diferencias tan marcadas, es legítimo dudar de la posibilidad de sacar conclusiones del dato global, y, a nivel local, en los países donde la difusión del contagio haya disminuido, más que a una menor contagiosidad del virus, parecería más probable que esto se deba a circunstancias locales y coyunturales.

Entre las posibles explicaciones del incremento, donde lo hubo, ya mencionamos la posibilidad de que motivos culturales de diferente valoración de esas festividades puedan haberse manifestado en un menor cuidado en la observación de las medidas de contención, también por la idiosincrasia de los ciudadanos de esos países y la importancia de ciertas relaciones familiares y sociales en la época de las festividades de fin de año, observaciones que ya se hicieron abundantemente hace unos meses, con relación a Estados Unidos y al Thanksgiving.

Una indicación en este sentido parece brindarla la comparación con el periodo 17-31 de diciembre del periodo 8-21 de enero. A pesar de diferir de la otra solamente por no considerar los datos entre el 5 y el 8 de enero, reemplazados por aquellos entre el 19 y 21, los resultados son bastante distintos.

En la mayoría de los países los contagios efectivamente se han reducido, acercándose a los valores observados en diciembre.

Entre los 21 países donde se había registrado un aumento de los contagios, en diez el aumento se redujo significativamente, en tres (México, Filipinas e Indonesia) creció de manera marginal y en cinco no se registró una mayor variación. Sin embargo, en los tres restantes hubo un incremento apreciable. En Portugal fue del 10 %, pasando de 197 % a 216 %, en Perú del 27 %, pasando de 96 % a 122 %, y el mayor fue en España donde el aumento (231 %) en el periodo 8-21 de enero con respecto a diciembre fue casi del 30 % mayor del evaluado en el periodo 5-18 de enero.

En los países donde se había observado una baja, este segundo análisis, con la sola excepción de India, donde la disminución se redujo desde el 20 % a un 16 %, puso en evidencia una disminución adicional, en promedio del 8 %.

En América Latina la comparación con diciembre de los dos periodos es menos halagadora. Hubo una baja en cinco países (Argentina, Brasil, Paraguay, Costa Rica y Panamá, país donde hubo la disminución máxima, en un 16 %), y no hubo variaciones o los aumentos fueron marginales en Guatemala, Chile, Colombia y, como se mencionó, en México. Sin embargo, en los demás países los incrementos fueron muy importantes. Bolivia pasó del 127 % al 170 %, Honduras del 93 % al 139 %, Perú del 96 % al 122 %, Ecuador del 132 % al 154 %, Venezuela del 43 % al 62 % y República Dominicana del 56 % al 70 %.

Obviamente estas variaciones pueden ser debidas a cualquiera de las causas mencionadas, limitado cumplimiento de las normas antipandemia o presencia de un virus más contagioso, pero es indudable que hay una gran variabilidad del resultado en diferentes países. No parece probable que la puedan explicar diferencias en las políticas de muestras, en muchos casos bastante similares. Todo parece sugerir que no hay evidencia de una baja del número de contagios debida a una disminución de la contagiosidad del virus.

Otra posibilidad es que la disminución observada sea simplemente una fluctuación. Una indicación en favor de esta eventualidad la brinda el dato de los casos mundiales, analizado considerando el promedio diario sobre grupos de tres días a partir del 17 de diciembre.

En la gráfica el primer punto representa el número promedio de contagios entre el 17 y 19 de diciembre y los puntos siguientes se refieren a grupos de tres días. Se puede notar que entre el 13 y 23 de enero (noveno y decimosegundo punto de la gráfica) el comportamiento de ese promedio no es muy diferente al que hubo entre el 17 y 28 de diciembre (primero y cuarto punto) y el evidente crecimiento entre el 28 de diciembre y el 6 de enero (cuarto y séptimo punto), posiblemente llegando hasta el noveno, bien podría asociarse a las festividades navideñas, considerando eltiempo de incubación.

El futuro dirá si en los países donde se han observado disminuciones esto se deba atribuir a la superación del efecto fiestas o a una menor contagiosidad, o eventualmente al comienzo del efecto vacunas, donde aplicable.

Mientras tanto, no debería caber duda de que, a nivel de comportamiento individual y social, es necesario seguir cumpliendo con las normas de contención y reducción del riesgo de contagio: distanciamiento social y uso de mascarillas.

* Investigador PhD del Departamento de Ingeniería Mecánica, Energía y Administración de la Universidad de La Calabria.

** Físico y profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de República Dominicana



MÁS INFORMACIÓN

SiteLock
Facebook