Concentración


Analicemos lo que puede significar la palabra ‘concentración’: la acción y efecto de concentrar o concentrarse. ¿Y qué significa concentrar?

El otro día el señor Presidente de la República concedió una entrevista a un periodista del patio. No voy a perder el tiempo analizando los rumores malintencionados que afirman que el entrevistador lo trató suave gracias a los miles que entran en su casa desde la cuenta de la Presidencia, creo que eso es distraernos. Lo importante es concentrarse. Tal y como lo dijo nuestro presidente en dicha entrevista, él, como buen graduado en una escuela militar, egregio estratega de guerra, durante toda esta pandemia se ha mantenido concentrado: “Mi nivel de concentración ha sido demasiado impresionante”.

Claro que sí, democrático mandatario, lo hemos visto y lo hemos sufrido. Ahora bien, analicemos lo que puede significar la palabra ‘concentración’: la acción y efecto de concentrar o concentrarse. ¿Y qué significa concentrar?

Pues según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española esa palabra tiene los siguientes significados:

1. Reunir en un centro o punto lo que estaba separado. Efectivamente, el presidente se ha encargado de reunir en un solo punto a lo peor de cada casa, a los más tarugos, a los más burdos, a los más patanes y menos espabilados. Concentrados están, sí, señor.

2. Congregar un número generalmente grande de personas para que patenticen una actitud determinada. ¡Equilicuá! Ahí están todos, concentrados en su actitud latrocinística. Todos dedicados a ver cómo han podido usar la pandemia para su propio beneficio, para lograr que sus amigos de la farándula se lucren, para que ellos y sus compañeritos pío pío salieran de la lipidia.

3. Reunir bajo un solo dominio la propiedad de diversas parcelas. Hum, esta acepción tiene que ver con propiedades, y no les digo yo a ustedes que con la crisis que se nos viene encima muchos de ellos, que llevan cobrando su sueldo íntegro y todas las dietas, prebendas y canonjías, no aprovechen la debacle para concentrar en sus garras propiedades y bienes inmuebles vendidos a precio de saldo por los que, ahogados en deudas y sin posibilidad de medrar con el bono de la miseria, tienen que desprenderse de sus bienes por dos guayabas.

4. Recluir a los componentes de un equipo deportivo antes de competir. Si lo pensamos bien, el presidente y su equipo han tenido un año para prepararse. En combatir el virus no, en hacer hospitales tampoco, en paliar la crisis y el desastre económico…Nopi. Miedo me da pensar en qué disciplina política se han estado preparando como atletas de élite.

5. Reducir en ciertas sustancias el líquido para disminuir su volumen. Bueno, con las noticias que ha habido de los cargamentos de toneladas de droga incautadas en Europa provenientes de Panamá, sí que tenemos claro en qué tipo de concentración han estado trabajando durante la pandemia, sin molestas intromisiones, ciertos grupos de personas en nuestro pequeño istmo, concentrando y cortando, empaquetando y embalando.

6. Aumentar la proporción de la sustancia disuelta en el disolvente. En esto se ha concentrado la población. Esta acepción nos tocó a los de a pie. Todos hemos tratado de ver cómo le extraemos a un hueso de pata todo el jugo para que la sopa no esté tan aguada y no sea solo aguachirle con dos pedacitos de tubérculo y una zanahoria.

7. Reconcentrarse, abstraerse. Sí, respetado presidente, eso lo ha hecho usted a la perfección, se ha abstraído de nuestros problemas, de nuestras angustias, de la situación del país para conseguir la última acepción.

8. Centrar intensamente la atención en algo. Pero ese algo debe ser la inmortalidad del acebuche, porque en este país no parece que haya un presidente. Ni siquiera de leche condensada.



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