Caída del IMAE refleja débil reactivación


La actividad económica del país siguió con la tendencia de la contracción en el mes de octubre, según refleja el índice mensual de actividad económica (IMAE), publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).

En octubre, el índice registró una contracción de 16.96% al compararse con el mismo mes del año anterior.

Se trata del mes con la menor contracción desde que empezó la pandemia del nuevo coronavirus, que ha provocado una gran crisis económica debido a las restricciones de movilidad y cierres de actividades impuestas durante buena parte del año en Panamá.

En lo que va de ejercicio, la mayor contracción mensual se produjo en mayo, con una caída de 31.28% al compararse con su similar del año anterior.

Desde entonces, las caídas han sido paulatinamente más moderadas, pero aún en registros que el país no había visto por lo menos en tres décadas.

En el acumulado del año, entre enero-octubre, la caída del IMAE fue de 18.15% cuando se compara con el mismo periodo del ejercicio anterior.

El IMAE es un indicador de la producción mensual de los distintos sectores económicos, mientras que el producto interno bruto se calcula a partir del valor de los bienes y servicios vendidos en un determinado periodo de tiempo y se estima trimestralmente. Ambos indicadores muestran el desempeño de la economía del país.

El informe señala que el IMAE “se contrajo considerablemente, debido a los efectos de la emergencia sanitaria por la pandemia de la Covid-19”.

Entre las actividades económicas más afectadas están hoteles y restaurantes, construcción, comercio e industrias manufactureras, entre otros. Y, con menor incidencia, sectores como transporte, almacenamiento y comunicaciones, y la intermediación financiera; las actividades inmobiliarias; así como electricidad y agua, señala el reporte.

Por su parte, algunas actividades mostraron comportamiento positivo. Este es el caso de la exportación de minerales de cobre y sus concentrados, las telecomunicaciones, la generación de electricidad renovable, el movimiento de contenedores del Sistema Portuario Nacional, los servicios de salud, la exportación de pescado y filete de pescado, la producción de leche y sus derivados, entre otras.

La producción del país, por tanto, siguió sintiendo los efectos de la pandemia, a pesar de que en octubre ya buena parte de las actividades tenían permiso de las autoridades para reactivar operaciones luego de un largo confinamiento.

Gremios empresariales y varios analistas advirtieron de que la reactivación sería gradual y, como reflejan ahora los datos, el camino de la recuperación está siendo más lento de lo previsto.

El economista Felipe Argote dijo ayer a este diario que la contracción del IMAE de octubre es peor de lo que se esperaba y que podría derivar en una contracción de la economía al cierre del año cercana al 20%, algo que, a su juicio, se podría haber evitado tomando más medidas de mitigación. Por ejemplo, dijo, impulsando la demanda concediendo mayores ayudas a los trabajadores suspendidos y reduciendo gastos improductivos de asesores en la planilla estatal.

Los cierres anunciados para las últimas fechas de año, en un esfuerzo por contener la nueva ola de casos, tendrán un efecto también en una economía que trata de recuperarse.

Según la Comisión Económica de América Latina y el Caribe, el producto interno bruto de Panamá se contraerá un 11% este año, una caída que solamente sería superada por las de Perú (-12.9%) y Venezuela (-30%).

No obstante, las últimas estimaciones que se conocen de gremios y consultoras locales apuntan a una contracción más profunda de Panamá, mientras que para el próximo año se espera un repunte, en parte por el efecto de rebote estadístico.



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