Así es OVO, el espectáculo del Circo del Sol (más recomendaciones)


En portugués OVO significa huevo. Y así, con un huevo inflable gigante, comenzará el espectáculo esta noche en el coliseo Iván de Bedout. Aparecerá en medio de un ecosistema colorido y lleno de vida, de insectos que trabajan, comen, se arrastran, juegan, vuelan y hasta buscan el amor.

Sí, hay amor en esta historia, ese que acelera el corazón y revolotea el estómago, el que llaman a primera vista. “Se da entre un insecto caprichoso y extravagante y una fabulosa mariquita, que son el eje de un cuento divertido lleno de color, música, saltos y muchas risas”, se lee en la reseña del espectáculo.

En video: Una mirada detrás del telón del Circo del Sol

El recorrido

Cuenta Nicolas Chabot, publicista del espectáculo OVO del Circo del Sol, que en Medellín llegará a la función número 1.000 desde que el show salió a la “arena”.

Empezó en una carpa, en Montreal, sede del circo y en 2015 pasó por un proceso de “remontaje para transformarse en lo que llamamos versión de arena, más grande y que viaja por el mundo”, especifica.

Y desde que se embarcaron en la aventura itinerante han recorrido 107 ciudades. El que inicia esta noche en Medellín, será el 993.

Los 52 artistas de 14 países están listos, practican desde la semana pasada, acoplándose al clima, recordando la rutina y ansiosos por exhibirse.

El italiano Devin Debianchi, es una de las libélulas de OVO. “Es un personaje muy elegante, me muevo en una estructura de hierro que se asemeja a una hoja, soy un equilibrista que hago figuras con mi cuerpo. Hace 16 años trabajo en esto, y con el personaje cumplo un año recorriendo el mundo”.

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Para la mayoría es su primera vez en Colombia. Por lo que quieren, entonces, aprovechar los días libres para conocer la ciudad (algunos ya salieron con sus disfraces a recorrer sitios turísticos), además traen la emoción de percibir la energía de un público nuevo para ellos. “En febrero estuvimos en Brasil y de ahí comenzamos a movernos por todo el continente viajando a Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. La percepción que tengo es que, el latino, es un público muy animado, que agradece lo que hacemos y comprende muy bien la dificultad de los trucos, corresponde con aplausos a nuestro trabajo y eso es algo maravilloso, nos empuja a mejorar cada día, me encantan los aficionados de Suramérica y no veo la hora de empezar en Medellín, creo que la gente será bien receptiva”, explica Debianchi.

Llegó el circo a Medellín, la hora de los malabares, destrezas físicas, acróbatas y actores. El momento para vivir una historia de fantasía que, por dos horas, le hará olvidar la rutina y el trabajo. El Circo del Sol ya no está tan lejos, está a unas calles de distancia



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