“Los tíos de mi edad están peor que yo, que se operen ellos”


Amparo Larrañaga, antes de la entrevista
JORGE PARÍS


Protagoniza El reencuentro con otra veterana, María Pujalte, una comedia de dos hermanas que tras veinte años de enfado se vuelven a encontrar.

Desde el 14 de febrero en el Teatro Maravillas, Amparo Larrañaga hace ya mucho tiempo que decidió que se quedaba en el teatro. Y así no tenía que vivir pendiente de un teléfono que sonara para una serie o una película.

La familia, hilando con la obra, es ese sitio donde hacemos lo que fuera no haríamos…
La familia sirve para hacer todas las cosas desagradables que jamás harías a un desconocido por miedo a las consecuencias. Es donde te manifiestas con más libertad porque la sangre no llega al río. Ter van a querer igual.

Y también es en la familia donde nos las hacen más fuertes…
Hombre, eso tenlo clarísimo. Somos mucho menos rencorosos en familia, al menos en mi caso. Cuesta más perdonar fuera.

Fuera no puedes decir tan a la ligera: “Eres un imbécil”, ¿o usted, sí?
Bueno, mi personaje es un poco así. No miente nunca porque no tiene necesidad.

¿Y usted?
Soy mucho de decir lo que pienso, pero antes era más heavy y sociópata, y con el tiempo me dije: qué necesidad tengo. He intentado suavizar mi carácter. Una forma de ser que tiene que ver, creo yo, con el hecho de que vivía con tres hermanos. Y he tenido que dar mucha leña.

Eso forja un carácter…
Sí, claro, es que eran tres chicos. No he jugado con muñecas jamás, las hacíamos trozos, jugábamos a los carniceros.

¿Y a ser artistas jugaban?
No te creas que jugábamos a ser artistas. Yo empecé muy joven. Llevo 40 años, voy a cumplir 55.

Qué gusto que diga la edad así…
Claro, es que es la que tengo. Mi padre se ponía años porque si se los quitaba, decía: “van a decir qué mayor estoy”. Yo siempre he sido sincera con eso.

En su profesión la edad tiene un precio, ¿o no en su caso?
Marca en mi profesión, pero en la vida también. Mira los anuncios de la tele: las pérdidas de orina… O los sacos de basura que yo digo. Si logras que esa presión de ser joven y delgada  no te afecte, vives más tranquilo.

Sí, pero me parece que eso se consigue solo a ratos…
Yo digo: ¿por qué voy a pesar 10 kg menos? Más joven dices: tengo que triunfar, pero luego ya te lo permites. Yo veo a mi alrededor que los tíos están peor que yo y dices: ¿por qué me voy a operar yo?, que se operen ellos. El teatro para la mujer es más agradecido.

Y la comedia más complicada…
Es muy difícil, y en comedia, si no se ríen, es un fracaso. Es una respuesta inmediata y si no, vete a tu casa y hay días que pasa, que hay un público que no se ríe.

Mujer, no joven y cine español.
No te puedo hablar como las demás porque no vivo pendiente de un teléfono. Lo vi en mi familia, en mi madre y en mi abuela, y dije: a partir de cierta edad céntrate en el teatro. Triunfar nunca ha sido tan misión imposible como mantenerte 40 años en esto. También es que yo soy muy pasota: hay que luchar, pero contra las paredes no me doy. Haz notar que pasan cosas, pero que vayas a cambiar algo eso ya es otra cosa.

¿El consejo que más le ha servido?
En nuestra familia hemos sido muy poco de darlos. Pero hay uno que sí: haz lo que te digo pero no lo que yo hago. Es lo más bonito que me han dicho mis padres. Que hiciera lo contrario de lo que ellos hacían. He aprendido mucho de eso.



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