Legalizar las apuestas deportivas tiene mucho sentido


ORLANDO, Florida — La Corte Suprema de Estados Unidos tomó una decisión esta semana que podría afectar un importante aspecto de la gigantesca industria deportiva doméstica y aunque muchos no lo entiendan en lo inmediato, el fallo era necesario y, a largo plazo, será más positivo que negativo para uno de los pilares de la economía del país.

Por supuesto, para poder llegar a esa conclusión se debe tener claro que el asunto es económico y que no tiene nada que ver con ética, moral o religión. Digamos que entre las malas opciones disponibles, mantener el estado ilegal de las apuestas era peor que legalizarlas.

Alguien dijo una vez: “Incluso una decisión correcta es incorrecta cuando se toma demasiado tarde”.

¿Cuál fue el fallo de la Suprema Corte?

El máximo tribunal anuló la Ley de Protección de Deportes Profesionales y Amateurs (PAPSA), de 1992, que prohibía las apuestas autorizadas a eventos deportivos en casi todos los estados de la república federal. El fallo, básicamente, quita la traba para que los estados puedan crear leyes internas que legalicen y regulen las apuestas deportivas.

Con New Jersey a la cabeza, algunos estados ya habían aprobado legislaciones que regulan el negocio de las apuestas deportivas y solamente estaban a la espera del visto bueno del supremo para comenzar a operar, mientras que al menos dos terceras partes de los 51 estados que componen la unión americana podrían seguirles los pasos antes que termine el 2020 y el grupo crecerá a más de 30 en un plazo de cinco años.

Hasta esta semana, el estado de Nevada era el único lugar del país donde un ciudadano podía apostar a los resultados de un solo juego. Las Vegas, la ciudad más poblada de Nevada, es universalmente aclamada como “La Capital del Mundo del Entretenimiento” y “La Ciudad del Juego” por su enorme parque de casinos y casas de apuestas legales.

Era ilógico que aún en el 2018, uno de los estados menos poblados del país disfrutara del monopolio de una actividad económica hiper gigantesca.

¿Qué tan grande es la industria de apuestas deportivas?

AP Photo/Seth Wenig

Mientras que Nevada era el único lugar en que se permitían las apuestas deportivas, la realidad es que los ciudadanos de Estados Unidos tienen acceso a jugar a los equipos y eventos atléticos en cualquiera de los territorios de una nación que tiene más de 325 millones de habitantes.

De acuerdo a “Statista.com”, la industria de las apuestas en Estados Unidos movió 465,000 millones de dólares el año pasado y se acercará a los 500,000 millones en el 2019. Incluso si el número real es inferior, eso es mucho dinero.

El gran problema es que apenas un pequeño porcentaje de las apuestas que se hacen diariamente en el país se realizan en Nevada, y, por lo tanto, son supervisadas y fiscalizadas por el gobierno. En pocas palabras: En Estados Unidos se apuesta mucho en todos los lugares y nadie le paga al “Tío Sam” el porcentaje correspondiente.

Un informe de marzo de la American Gaming Association predijo que los americanos apostarían 10,000 millones de dólares durante la fase final del torneo masculino de baloncesto univesitario del 2018 y que apenas un 3% de ese dinero sería apostado en los centros legales de Nevada.

Esos datos revelan que más que Nevada, los verdaderos beneficiados de que las apuestas sigan siendo ilegales en casi todo el país son las mafias que manejan centros clandestinos no supervisados, que no pagan impuestos y que, incluso, en sus días malos, deciden darse el lujo de desconocer los derechos de los apostadores que acertaron sus jugadas.

¿Impacto de apuestas legales en ligas profesionales?

Cada liga tiene su propia visión acerca del impacto que tendrá la decisión de la Suprema Corte, pero las mismas son responsables de tener reglamentos y sanciones que hagan menos probables las violaciones.
Mientras la MLB de béisbol y la NBA de baloncesto dejaron claro desde hace rato que pensaban que eran más los beneficios que los daños por legalizar las apuestas, la NFL de fútbol americano mantuvo una postura de rechazo y la NHL de hockey no fijó una posición clara.

“La decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos tendrá profundos efectos en las Grandes Ligas. A medida que cada estado considere la posibilidad de permitir apuestas deportivas, continuaremos buscando las protecciones adecuadas para nuestro deporte, en asociación con otros deportes profesionales”, dijo Tony Clark, director ejecutivo de la Asociación de Peloteros de las ligas mayores.

“Nuestra prioridad más importante es proteger la integridad de nuestros juegos. Continuaremos respaldando una legislación que cree una coordinación hermética entre asociaciones y el estado, los operadores de casinos y los cuerpos gobernantes en los deportes para lograr ese objetivo”, agregó Clark.

En lo que aparentemente están de acuerdo todos los organismos, incluyendo la NCAA del deporte colegial, es en que lo más justo sería que si las apuestas son legales, las ligas deberían recibir algún porcentaje de las ganancias que generan, tomando en cuenta que ellos son los que montan los eventos que usan las bancas para atraer sus clientes.

“El Tribunal Supremo de los Estados Unidos emitió una decisión clara de que PASPA es inconstitucional, revirtiendo los tribunales inferiores que decían lo contrario”, dijo Donald Remy, director jurídico de la NCAA.

“Mientras todavía estamos revisando la decisión para tratar de comprender las implicaciones generales para los deportes universitarios, ajustaremos las apuestas deportivas y las políticas de campeonato para estar acorde con el mandato de la corte”, agregó Remy.

Algo que debe quedar claro es que una cosa es que las apuestas deportivas sean legales en un estado y otra que los jugadores de los equipos de ese estado puedan apostar. Que se sepa, ninguna liga planea planea modificar sus reglas internas que prohiben apostar a sus miembros.

Después de todo, Las Vegas y Nevada has tenido apuestas legales por mucho tiempo y eso no ha impactado más a los equipos locales que a los de otros lugares. Además de importantes conjuntos universitarios de diferentes deportes, Las Vegas y sus alrededores son el hogar de los Golden Knights de la NHL, los 51s (sucursal AAA de los New York Mets) de la Liga Costa del Pacífico y las Aces de la NBA femenina. Los Oakland Raiders de la NFL se mudarán a la “Ciudad del Pecado” en 2020.

¿Favorece a Pete Rose el veredicto de la Suprema Corte?

Declarar inconstitucional la ley PAPSA no tiene nada que ver con Pete Rose y no cambia su situación de expulsado de por vida del béisbol.

En 1989, Rose, el líder de hits de todos los tiempos en las Grandes Ligas, fue declarado inelegible de forma permanente para participar en cualquier rol dentro de la industria del béisbol, tras haber sido encontrado culpable de haber apostado al béisbol, incluyendo los de su equipo, cuando fue jugador y manager de los Cincinnati Reds.

El hecho de que Ohio, estado donde se encuentra Cincinnati, apruebe en algún momento las apuestas deportivas no exime a Rose de la culpa de haber violado una de las leyes sagradas de las ligas mayores desde que la investigación de un Gran Jurado en 1920 reveló que un grupo mafioso compró a ocho jugadores de los Chicago White Sox para que deliberadamente jugaran mal y facilitaran el triunfo de Cincinnati en la Serie Mundial de 1919.

De acuerdo al “Reporte Dow” (hecho por el investigador John M. Dowd) de junio de 1989, Rose era un apostador tan empedernido que jugaba a los partidos de las ligas mayores y que solamente en 1987 apostó a 52 partidos de Cincinnati, el equipo que dirigía, y que diariamente invertía miles de dólares en esas actividades.

“Creo que es una cuestión de aviso y reglas. La regla más fundamental en el béisbol, ha estado ahí por siempre, es la Regla 21. Prohíbe a cualquiera que esté en el campo apostar en el béisbol o apostar en cualquier deporte. Y de hecho, la regla es clara que si usted apuesta béisbol, serás desterrado de por vida”, dijo el comisionado Rob Manfred en abril del 2015, cuando Rose solicitó ser perdonado.

Más importante que la “Regla 21 de Mala Conducta” del béisbol, es la histórica sentencia de 1921 del comisionado Kenesaw Mountain Landis contra todos los implicados en el “Escándalo de los Medias Negras” de 1919, lo que mantendrá a Rose, y los que se atrevan a imitarlo, fuera del juego. Y eso es algo que no variará porque las apuestas sean legalizadas para el resto de los ciudadanos en cada rincón de la unión americana.

“Independientemente del veredicto de los jurados, ningún jugador que venda un juego de pelota, ningún jugador que se comprometa o prometa vender un juego de pelota, ningún jugador que se siente confiado con un montón de jugadores y jugadores vendidos, donde las formas y medios de vender un juego se discuten y no se lo dicen puntualmente a su club, nunca volverán a jugar al béisbol profesional”, dijo la sentenncia de Landis.

Punto y bolita.




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