“Estoy tranquilo pero indignado”, dice Lula desde la prisión


Guaruja, Brasil (AFP). El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva envió el lunes, a través de sus abogados, un primer mensaje público a nueve días de su detención en la sede de la Policía Federal en Curitiba, al sur de Brasil.

“Estoy tranquilo, pero indignado como todo inocente que se indigna cuando vive una injusticia”, dice Lula en la carta que Gleisi Hoffmann, senadora y presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), divulgó la noche del lunes.

Hoffmann explicó que recibió la misiva de manos de los abogados de Lula. “Es para que leas en nuestro campamento, en nuestra vigilia democrática”, que seguidores instalaron en las inmediaciones del edificio policial en Curitiba.

“Estoy muy agradecido por la resistencia y presencia de ustedes en este acto de solidaridad. Estoy seguro de que no está lejos el día que la justicia valdrá la pena”, comienza la breve misiva.

Lula, que paga una condena de 12 años y un mes por lavado de dinero y corrupción pasiva, agregó en el texto que continúa “desafiando” al equipo de la megaoperación anticorrupción Lava Jato y al juez Sergio Moro, que lo sentenció en primera instancia, “a probar el crimen que alegan he cometido”.

“Continúo creyendo en la justicia”, apunta el exmandatario de 72 años.

Lula agregó que sigue desafiando tanto a la Policía y la Fiscalía como al juez que lo condenó y al Tribunal que confirmó la condena a que “prueben el crimen que alegan” que cometió.

Hasta ahora el expresidente tan solo ha recibido la visita en prisión de sus abogados y de familiares, pero mañana recibirá a un grupo de senadores de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Alta que recibió autorización para verificar las condiciones en que se encuentra recluido.

La sede policial donde está preso Lula se encuentra en un barrio residencial de la zona norte de Curitiba y está rodeada por decenas de policías que establecieron desde el pasado día 7 un perímetro de seguridad de 100 metros de distancia a cada lado del recinto.

El expresidente (2003-2010), imputado en otros seis casos, niega que ese apartamento sea suyo y considera su condena “sin pruebas” como parte de un complot de las élites para que no pueda volver al poder.

Su defensa apuesta a que el exmandatario pueda salir a la brevedad de la prisión gracias a varios recursos judiciales, con buena parte de las esperanzas puestas en una decisión que la Corte Suprema podría tomar esta semana.




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