Entre Coldplay y Argentina, se ha formado una pareja


Los ingleses pusieron ayer punto final en el Único al “A Head Full of Dreams Tour”, que habían abierto en marzo del año pasado en el mismo lugar. El regreso del combo dejó en claro que su ligazón con el país “es un sentimiento que no puede parar”


Se fueron con una certeza: volverán. De eso no hay dudas. Los dos últimos conciertos del “A Head Full of Dreams Tour”, dados en La Plata, dicen que fueron “a pedido” de Chris Martin, quien quedó tan enamorado con los argentinos en su visita del año pasado que, según le contó a allegados esta semana, estaría analizando la posibilidad de venirse a vivir a estas latitudes.

Incluso, trascendió, Martin ya habría elegido destino: está fascinado con el sur de nuestro país, un destino que recorrió en viajes anteriores, de placer y sin shows, mientras era pareja de la actriz Gwyneth Paltrow, íntima amiga de Francis Mallman, rey de la cocina patagónica.

Pero más allá de estos trascendidos, lo cierto es que el romance fue protagonista en los dos conciertos en el Único (el de anoche amagó con aguarse pero la lluvia dio tregua antes del inicio del show). El idilio del público con la banda siempre existió, como en buena parte del mundo, pero la banda, y particularmente Martin, se encargaron de devolver el amor como pocos grupos hacen. Desde el inicio de ambos recitales, el líder del cuarteto inglés mostró sus habilidades con el español, idioma que aprendió durante la gira mundial que comenzó en el Estadio Ciudad de La Plata en 2016, debido al entusiasmo que le habían generado los dos shows platenses de la temporada pasada.

Seguro, su castellano era “fucking terrible”, como él mismo calificó, al punto de ponerse ¡nervioso!: pero Martin insistió con su intento de hablar castellano en ambos conciertos, como si estuviera practicando para el futuro. Y, claro, hablar en el idioma del público es esencial para conectar con la audiencia, a la que denominó “el mejor público del mundo”. “Nos sentimos como una familia con vos”, afirmó Martin durante el primer show, mientras sobre escena se lo veía disfrutar como si no hubiera tocado ya el mismo espectáculo en decenas de localidades alrededor del mundo (hicieron 117 shows) durante una vorágine mundial que marearía al marinero más experimentado.

LAS LUCES

Claro, no era un show más, estaba claro. Sí, como en Brasil, Estados Unidos o Europa, el cuarteto paseó en las noches platenses sus himnos generacionales (lloraron 120 mil personas con “Yellow”, se volvió el Único discoteca para “Paradise”, “Adventure of a lifetime” y “Viva la vida”), enmarcados en una fiesta sencilla pero contundente de color utópico. La banda que enarbola como bandera la potencia de la música para unir en tiempos de desunión paseó su sueño lennoniano por el mundo en una celebración con todo el cotillón, globos, fuegos artificiales y confeti, pero si en algún lugar de la gira de dos años cayeron en el piloto automático, al parecer “las luces los guiaron a casa y encendieron sus huesos”, como dice “Fix you”, cuando la banda puso rumbo a Argentina.

Se trató de dos noches especiales para la banda, que se mostró feliz y conectada en todo momento, disfrutando y riendo hasta en los errores, y que como tributo a esa energía renovadora que les brindó el público local se esforzó por aprender “De música ligera” para brindar como tributo. Fue el punto emocional más alto de una noche de muchas y diversas emociones: la banda invitó todo el tiempo a una fiesta bailable que hizo énfasis en los sentimientos lindos del mundo, pero en aquel momento el Único se transformó en una caldera futbolera que exorcizaba, otra vez, esa muerte que tanto le duele al rock nacional. Mejor, no podrían haber elegido los Coldplay.

NOCHES DE TRIBUTOS

Y fue apenas uno de los tributos de las noches de los británicos en nuestra ciudad: Martin, en su castellano simpático, recordó a los rosarinos muertos en la reciente tragedia de Nueva York, a quienes les envió “una oración y mucho amor”, y besó la bandera argentina al cerrar los shows.

¿Gestos para la tribuna? En general, las bandas que visitan el país ni saben bien dónde están y se enfundan con banderas y camisetas que les entregan detrás de escena, entre declaraciones de amor vacías. ¿Cuántas veces escuchamos que ‘son el mejor público del mundo’? Pero lo de Coldplay no fue demagogia, como demostró cuando, durante los bises (tras el estallido emocional del pogo de Soda), entonó un tema compuesto para los fans argentinos durante los días de gira de “A head full of dreams”: “Amor argentino”, una canción con olor a tango, selló un romance que parece inquebrantable. Mientras Coldplay exista, aquí está su segundo hogar.

Chris Martin está tan enamorado de Argentina, que sueña con venirse a vivir



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