En la Catedral de Santiago velan al poeta chileno Nicanor Parra


En la Catedral Metropolitana de Santiago, en el corazón de la capital chilena, son velados desde hoy los restos del poeta chileno Nicanor Parra, fallecido este martes a los 103 años.

El féretro con el cuerpo del creador de la antipoesía llegó al principal templo católico de Chile poco antes del mediodía y el velatorio estará abierto al público hasta las 21.00 horas para que reciba el homenaje de la gente de a pie, en la que arraigó su desconcertante obra desde que hace más de 60 años decidió bajar a los Poetas desde el Olimpo.

Hace mucho tiempo, Parra, nacido en San Fabián de Alico el 5 de septiembre de 1914, acuñó la frase “soy ateo, gracias a Dios” y toda su creación está matizada de alusiones irónicas a la religión.

Su muerte ha cambiado la situación. Ya al anochecer de este martes, en la casa del sector de La Reina donde falleció, hubo un responso a cargo del sacerdote y crítico literario José Miguel Ibáñez Langlois (Ignacio Valente), amigo del poeta.

Valente, que también ha elogiado la calidad poética de las composiciones de Violeta Parra, hermana menor de Nicanor y la máxima creadora folclórica de Chile, publicó hoy en El Mercurio un artículo en que describe al autor de “Poemas y Antipoemas” como “único en el mundo de nuestras letras”.

Parra, en sus palabras, ha sido en Chile un punto de referencia en los amplios dominios de la cultura nacional “sin tener tribuna ni cargo alguno en la polis”.

“Ha irradiado ese influjo liberador desde su sola creatividad verbal, desde su solo sentido del humor (con frecuencia negro) por el solo poder de su palabra poética y antipoética”, dijo.

El velatorio en la catedral, según ha trascendido, fue producto de un acuerdo entre autoridades del gobierno y la familia del poeta.

“Es importante que Chile pueda despedirse de él, que vaya toda la gente sin importar de donde venga”, dijo hoy Isabel Solero Parra, hija de Catalina Parra y nieta de Nicanor.

El cortejo con los restos del autor de “Versos de Salón” y “Hojas de Parra”, entre otras obras, tardó más de una hora en el trayecto entre su casa de La Reina y la Catedral Metropolitana.

Tras la llegada, se produjo un pequeño incidente, pues a la familia no le gusto la música sacra que sonaba en el templo. “Queremos música de Violeta Parra. Si no, nos vamos”, reclamó Colombina, hija del extinto autor. Su deseo fue acogido de inmediato.

Temprano este jueves, los restos de Parra serán llevados a Las Cruces, 120 kilómetros al suroeste de Santiago, para ser sepultados en la que fue su casa por más de veinte años.

La Municipalidad de El Tabo, comuna a la que pertenece Las Cruces, anunció en un comunicado que por decisión de la familia se oficiará una misa privada en la parroquia del pueblo, a las 10.00 horas (13.00 GMT).

“Posteriormente, al mediodía, su cuerpo será enterrado en su casa de Las Cruces, como fue su último deseo, en una ceremonia con sus más cercanos”, añade el comunicado.

Cristóbal Ugarte, “Tololo”, el nieto que representó a Nicanor Parra en la entrega del Premio Cervantes 2011 en abril del año siguiente en Alcalá de Henares, publicó en las redes sociales el siguiente texto: “Te quiero abuelo. Te vamos a poner donde nos dijiste. En tu ‘santo sepulcro’. Entre Neruda y Huidobro. Ahora se completan las cruces (+++)”.

En Las Cruces, Nicanor Parra tenía un catalejo con el que, desde su casa, solía observar, hacia el norte, la casa y la tumba de Pablo Neruda, en la vecina localidad de Isla Negra, y hacia el sur, la casa y tumba de Vicente Huidobro, sobre un cerro del balneario de Cartagena. Ahora él descansará entre ambos.




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