El Guggenheim de Bilbao quiere otra sede que fusione arte y naturaleza | Cultura


El Guggenheim da saltos de diez en diez años. En 2008, cuando llevaba una década abierto y había logrado lo que parecía imposible, la transformación de la decadente Bilbao industrial en una emergente y de servicios, el entonces diputado general, José Luis Bilbao anunció que su institución había reservado 100 millones de euros para la creación de un Guggenheim 2 en una antigua casa de colonias en la localidad de Pedernales, Sukarrieta.

La crisis lo paralizó pero no así el sueño de una nueva casa para “garantizar la sostenibilidad del proyecto a futuro”, sostienen fuentes oficiales del Museo. El director de la pinacoteca bilbaína, Juan Ignacio Vidarte, en persona, se ha puesto manos a la obra y se ha implicado personalmente en lo que denominan una “ampliación discontinua”. El pasado mes de febrero visitó ya algunas posibles ubicaciones para retomar el proyecto de un segundo Guggenheim para el entorno de Bilbao.

Vidarte inspeccionó el pasado mes tres de ellos, la fábrica cerrada de cubertería Dalia, de 18.000 metros cuadrados; la factoría de los Astilleros Murueta, todavía en activo y ubicada a pie de la ría de Gernika, y las instalaciones del campo de fútbol de Urbieta, todos ellos en el área de Gernika, aunque no son los únicos posibles emplazamientos. Nadie duda de que el nuevo museo estaría en Bizkaia aunque podría alejarse de la zona de Gernika. Lo que si saben es que el nuevo museo Guggenheim será un complemento al construido por Frank Gehry, y supondrá una cierta revolución en el concepto. Quieren que aporte una experiencia diferente al visitante, una experiencia en la que el arte se fusione con el entorno natural. 

“Se trata de unos primeros movimientos exploratorios”, han insistido este martes desde el Museo bilbaíno, pero son “consecuentes con el plan estratégico 2017-2020 de la pinacoteca aprobado el pasado diciembre”. Entonces, sin embargo, no trascendió el detalle del acuerdo para retomar la búsqueda. “Es muy preliminar porque además para ponerlo en marcha hace falta respaldo institucional y alto consenso” y todavía no existe.

Las instituciones, Gobierno vasco y Diputación de Bizkaia han ratificado que esta legislatura que acaba en 2019 no van a afrontar el proyecto. Quizás la siguiente. El plan cuenta con el visto bueno del patronato, entre cuyos miembros está la Fundación Solomon Guggenheim con sede en Nueva York. De hecho, en 2009 el entonces presidente de esa fundación, Richard Armstrong, aseguró cuando le presentaron el proyecto: “Es una oportunidad excepcional de reinventar el proceso creativo”.

Vidarte está estudiando posibles ubicaciones “para estar preparados por si quienes dirigen las instituciones la próxima legislatura, retoman el acuerdo para financiar el nuevo proyecto. Se trata de dar pasos, ir avanzando para que cuando pueda llegar el momento, tengamos adelantado todo”, han confirmado fuentes del museo.

En 2008 cuando se presentó la primera ubicación para la ampliación, el objetivo era lograr un plus de turismo y generación de actividad para luchar precisamente contra la desaceleración económica que se avistaba. La casa de colonias, un edificio de la antigua BBK, ahora Kutxabank, tendría 5.000 metros cuadrados de exposición, y serviría para ampliar el espacio de Abandoibarra. Ese lugar estaba incrustado en la reserva del Urdaibai, la única Reserva de la Biosfera de Euskal Herria, reconocida internacionalmente por la UNESCO en el año 1984.




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