El ‘Diccionario Biográfico Español’ corregido ya califica a Franco de dictador pero mantiene algunas entradas polémicas | Cultura


“Portentosa herramienta”, “vacuna contra el olvido”, “hito académico y tecnológico”… los calificativos ennoblecedores se han sucedido hoy para describir el nacimiento del Diccionario Biográfico electrónico (DBE), elaborado por la Real Academia de Historia (RAH), en un acto con la presencia de los reyes Felipe y Letizia en el palacio de El Pardo. Más allá de estas palabras, la nueva obra viene a corregir la edición en papel que originó un tormentazo hace siete años por algunas de sus definiciones, sobre todo, por la de Francisco Franco, del que no se mencionaba que fue un dictador. En la versión digital, que se puede consultar desde este mediodía, se ha cambiado la entrada, que ahora empieza así: “Franco Bahamonde, Francisco. Ferrol (La Coruña), 4.XII.1892—Madrid, 20.XI.1975. Jefe del Estado y dictador. […] Anticomunista y conservador, progresivamente religioso (algo que no había sido en su juventud) y cada vez más obsesionado por la masonería, Franco pensaba en 1936 en una dictadura militar más o menos larga basada en su jefatura personal, en un régimen autoritario y unitario, sin autonomías regionales ni partidos políticos ni sindicatos de clase, en un régimen militar, ‘español y católico’ (…)”.

La definición está ahora firmada por el historiador Juan Pablo Fusi, uno de los expertos que se incorporó al grupo que formó Carmen Iglesias, presidenta de la Real Academia de la Historia, para modificar la versión de papel. Cuando esta vio la luz, en 2011, la marejada llegó hasta el entonces ministro de Educación, Ángel Gabilondo, que forzó a la RAH a crear dicha comisión. La definición de Franco anterior era obra de Luis Suárez, experto en Historia Medieval que tuvo acceso a los fondos de la Fundación Francisco Franco casi en exclusiva hasta que fueron digitalizados con subvención pública. En esa anterior entrada se decía de Franco: “Montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban quedaron unificadas en un Movimiento y sometidas al Estado (…)”.

Quizás por lo ocurrido hace ocho años, cuando Gonzalo Anes dirigía la RAH, Iglesias ha subrayado en su intervención que este diccionario es “una obra por definición inacabable” y que no puede haber definiciones “lapidarias o simplistas” con sus 45.000 personajes y “20.000 más en preparación”, ha explicado, para su inclusión en el futuro.  “Es un diccionario de referencia, pero no normativo”, ha abundado.

La obra abarca 2.500 años de historia, desde el siglo VII a. C., con Argantonio, longevo rey de Tartesos, hasta el XXI y para ponerla en pie han colaborado más de 4.500 expertos y unas 500 instituciones. Este corpus tiene también un “ámbito geográfico mundial, con especial atención a los territorios que, además de la Península, formaron parte de la Administración española”. De personajes con obra, como los literatos, se cita su producción y bibliografía. Otras opciones como personajes vinculados al biografiado o de ocupación similar precisa de un registro de pago, con dos modalidades: mensual, por 9,99 euros, y anual, 99 euros.

Eso sí, otro cambio con respecto al diccionario previo es que todas las entradas son de fallecidos, quién sabe si para evitar polémicas como la que hubo con la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cuya biografía redactó un colaborador suyo. O quizás porque, como dijo Chesterton, “la historia es una novela que no está acabada”, y como ejemplo,  lo ocurrido de un día para otro con otra presidenta de la misma comunidad, Cristina Cifuentes, recién dimitida por la  sustracción de dos botes de crema y tras el escándalo de un máster para el que se matriculó.

El rey Felipe resaltó del diccionario su “actualización objetiva y rigurosa de los hombres y mujeres de la historia y que “en ninguna otra lengua hay una obra así”. Don Felipe subrayó también el impuso que supone para la lengua española que exista una web de este calado. “En este diccionario está nuestra identidad, con una mirada crítica y abierta” y de alguna manera “todos los españoles están presentes en él”. 

De un español del que también se ha modificado la entrada en el diccionario es de un compañero de Franco en el golpe de Estado militar de 1936, el general Mola. Comienza así: “Mola Vidal, Emilio. Placetas (Cuba), 9.VII.1887—Alcocero (Burgos), 3.VI.1937. Militar, organizador de la sublevación militar de 1936. (…) Mola estaba además considerado como el más intelectual de los militares que en 1936 encabezaron el golpe contra la República. (…) Lo que se sabe es que Mola era, después de Franco, el más importante de los generales ‘nacionales’, y la personalidad más enérgica y fuerte de todos ellos. Hitler, por ejemplo, le tenía por el auténtico cerebro del bando nacional (o eso comentó al conocer su muerte) […]”. Mientras que la anterior entrada rezaba: “Participó en la sublevación de Sanjurjo el 10 de agosto de 1932, por lo que se le separó del servicio y pasó a la segunda reserva. Por entonces, falto de recursos, fabricó juguetes, escribió cuentos para niños y un tratado de ajedrez sin ser jugador (…).

Sin embargo, llama la atención que otras definiciones señaladas en su momento no han sido modificadas, como la de Millán Astray, que mantiene su enunciado de 2011: “Millán Astray y Terreros, José. La Coruña, 5.VII.1879 – Madrid, 1.I.1954. Militar, fundador del Tercio de Extranjeros. […] Al estallar la Guerra Civil, Millán Astray, en cuanto pudo, se trasladó a España poniéndose incondicionalmente a disposición de Franco. Con su cuerpo destrozado físicamente, ya no valía para mandar fuerzas militares en el campo, pero realizó una activa labor de propaganda, tanto del régimen como para elevar la moral de las tropas en los frentes. Con su personalidad e impronta realizó perfectamente estos cometidos”. La entrada está firmada por el comandante de Infantería Manuel del Barrio Jala.

También resulta controvertida la definición de otro general, Alfonso Armada, que se ha mantenido, y del que no se indica expresamente que fue cabecilla del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981: “Armada y Comyn, Alfonso. Marqués de Santa Cruz de Rivadulla (IX). Madrid, 12.II.1920 – 1.XII.2013. Militar. […] Tras tomar posesión como 2.º jefe del Estado Mayor del Ejército (12 de febrero de 1981), fue procesado por los sucesos del 23 de febrero de ese año y condenado a treinta años de prisión por el Tribunal Supremo, cesando en toda actividad militar”. Está firmada por el duque Hugo O’Donell.

Más allá de personajes famosos de la historia de España, “en la que unos mejoraron la sociedad y otros la empeoraron”, ha añadido Carmen Iglesias, el DBE incluye “la intrahistoria”, las calladas vidas de personas que también aportaron lo suyo de forma anónima. Como la bilbaína María Goyri Goyri (1873-1954), la primera mujer que cursó una carrera en la Universidad de Madrid. Casada con Ramón Menéndez-Pidal, “vivió más pendiente de los demás que de ella misma”.

El director técnico del Diccionario Biográfico Electrónico, Jaime Olmedo, demostró con varios ejemplos la variedad y detalle al que llega el buscador de esta nueva herramienta: se puede rastrear a los personajes por sexo, fecha, ocupación, con varias palabras combinadas… todo ello permite, por ejemplo, saber cuántas mujeres poetas islámicas hubo en los diez siglos de Edad Media, seis




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