Colombia, rey de los Suramericanos


Página Siete   / Cochabamba

La delegación de Colombia se coronó campeona de la versión XI de los Juegos Suramericanos de Cochabamba 2018. Los cafetaleros se adueñaron de 239 medallas, de las cuales 94 fueron de oro, 74 de plata y 71 de bronce.

Los colombianos destacaron en los eventos acuáticos, en los que  consiguieron 15 medallas de oro. También sacaron ventaja en el ciclismo, deporte en el que son considerados potencia. En las pruebas consiguieron  14 primeros lugares.

 El patinaje, una nueva disciplina en nuestro medio, también le dio a los cafetaleros un buen número de metales dorados, siete en total.

 En la segunda posición quedó la delegación de Brasil con 204 preseas en total, de estas 90 fueron doradas, 58 plateadas y 56 bronceadas.

Foto:Samy Schwartz

 No estuvieron en muchos deportes en que pudieron conseguir preseas, como el caso del fútbol, el futsal, baloncesto y voleibol de playa, entre otros. 

Un peldaño más abajo se ubicó el equipo venezolano que obtuvo 43 medallas de oro, 59 de plata y 56 de bronce, haciendo un total de 157.

El anfitrión, Bolivia, quedó en la décima posición. Fue el último del continente con 34 medallas. Los deportistas lograron cuatro preseas de oro, 15 de plata y 15 de bronce.

En la clasificación general de los Juegos se ubicó por encima de Panamá que fue undécima, Surinam (duodécima), Aruba (décima tercera) y quedó en la última posición Guyana (décima cuarta).

Fueron dos semanas llenas de intensa actividad deportiva en 43 escenarios que albergaron 35 deportes en los que compitieron unos 5.000 atletas, el telón de los Suramericanos se cerró con 1.200 medallas entregadas (373 de oro y plata, y 454 de bronce).

Los partidos del ráquetbol, en los que Bolivia logró la mayor cantidad de medallas de oro (tres), se vieron abarrotados de espectadores, quienes no dejaron de alentar a los locales.

Lo mismo pasó con la natación, donde Karen Tórrez sacó cara por el país. El centro acuátivo se llenó de bote a bote para hacer sentir la localía.

El Trópico cochabambino fue una de las subsedes del evento. Los escenarios de Villa Tunari, Entre Ríos, Chimoré e Ivirgarzama  vibraron con el futsal. Esta última población vio como el equipo nacional derrotó a Argentina en la rama femenina y se quedó con el bronce.

Fiesta en la clausura

Entre saltos, baile, abrazos y selfies se clausuró los Juegos Suramericanos de Cochabamba 2018. La última jornada fue de celebración para los deportistas de los 14 países que estuvieron durante dos semanas en el valle. La fiesta tuvo como escenario el estadio Félix Capriles donde se cerró la cita internacional.

Foto:Samy Schwartz

  La celebración comenzó con el desfile de las delegaciones y aunque se las quiso poner en un orden muchos atletas dejaron sus grupos y se unieron a otros, como algunas atletas argentinas que aparecieron con las chilenas, como una muestra de la confraternización.

Los brasileños, colombianos, guyanenses, arubanos y surinameses mostraron su buen ritmo en la pista atlética del estadio de Cala Cala, mientras otros aprovechaban el momento para sacarse una selfie.

La cantante cruceña Guisela Santa Cruz fue la encargada de cantar el himno nacional. Luego interpretó canciones que identifican a regiones del país, como Cochabamba y Santa Cruz. Hubo danza y la gente acompañó con las palmas, como también con la luz del celular.

En la parte final del cierre, el presidente de la Organización Deportiva Suramericana (Odesur), Juan Camilo Pérez, hizo entrega de la bandera de los Juegos a Juan Carlos Orihuela, secretario general del Comité Olímpico Paraguayo (COP), ya que ese país será el que organice la siguiente versión del evento.

Se hizo la presentación del video de bienvenida de Asunción 2022, se entonó el himno de ese país  y posteriormente se escuchó la música tradicional de los paraguayos.

“Bolivia deja la posta (a Paraguay) con orgullo y satisfacción del deber cumplido… Construimos confianza y el reconocimiento de nuestra patria”, señaló el ministro de deportes Tito Montaño, a tiempo de remarcar que el objetivo ahora son los Juegos Panamericanos.

Camilo Pérez, titular de Odesur, señaló que fueron los Juegos más grandes de la historia de Odesur.  “Bolivia volvió al mapa deportivo y Cochabamba marcará un antes y un después. Fueron los Juegos con más deportes y más deportistas… Bolivia ofreció y Bolivia cumplió”, señaló el dirigente deportivo.

Bolivia tuvo su mejor actuación desde 1978

Página Siete  / Cochabamba

Si bien Bolivia no tuvo la participación esperada en cuanto a resultados al ser local en los Juegos Suramericanos de Cochabamba, no cabe duda de que fue el mejor desempeño desde los Juegos Cruz del Sur 1978 que se llevaron a cabo en La Paz.

Luego de dos semanas de competencia, el equipo Bolivia que estuvo conformado por 625 deportistas, sumó cuatro medallas de oro, 15 de plata, 15 de bronce, con lo cual superó lo hecho por el país después de 1978.

Justamente en los Juegos Cruz del Sur, que posteriormente pasaron a llamarse Juegos Suramericanos, Bolivia tuvo su mejor performance. En aquella oportunidad los Juegos se disputaron en La Paz, y tuvo como subsedes a Cochabamba y Santa Cruz, el equipo nacional terminó tercero en la clasificación  (por detrás de Argentina y Chile) con   20 preseas doradas, 42 de plata y 44 de bronce.

Fue una brillante actuación de los deportistas, que en un 90% también se destacaron en los Bolivarianos de 1977, que igual se desarrollaron en la sede de Gobierno.

Después de esos Juegos los resultados fueron cayendo, más que todo porque la preparación de los deportistas de otros países era mucho mejor.

En Rosario, Argentina 1982, Bolivia terminó novena (1-1-8); en Santiago de Chile 1986, fue séptima (2-2-6); en Lima, Perú 1990, octava (2-9-24); en Valencia, Venezuela 1994, decimosegunda (2-5-15); en Cuenca, Ecuador 1998, novena (2-7-18); en Río de Janeiro, Brasil 2002, decimotercera (0-0-9); en Buenos Aires, Argentina 2006, decimoprimera (0-2-5); en Medellín, Colombia 2010, octava (2-1-8); y en Santiago de Chile 2014, decimosegunda (0-0-4).

En esta ocasión el país quedó en la décima posición, pero con una mejor cosecha en cuanto a medallas, ya que fueron 34 en total.

Gracias a las cuatro preseas de oro obtenidas en estos Juegos: tres en raquetbol con Conrrado Moscoso (en singles), Moscoso y Roland Keller (dobles) y Moscoso, los hermanos Roland y Carlos Keller, además de Kadim Carrasco (equipo masculino); y una en pelota vasca con Milton Cayoja (en frontón individual) la producción en esta edición fue mejor.

A ella se suma la gran cantidad de preseas de plata que se cosecharon, como es el caso de la nadadora Karen Tórrez, quien ganó tres de esos metales, o el raquetbol que dio al país igual tres medallas.

Sin embargo, no cabe duda que este desempeño fue gracias al esfuerzo de los propios deportistas y sus familias, además de alguna empresa privada que los apoyó.

Pero este rendimiento hubiera sido mucho mejor si hubieran recibido un verdadero apoyo por parte del Gobierno nacional, según manifestaron los mismos deportistas, que es lo que sucede en el resto de los países de Sudamérica, que respaldan con dinero mensualmente a sus mejores atletas con la única condición de mantener el nivel.

En otras palabras, es como un trabajo para ellos, lo que no sucede acá porque los nuestros, como contó el lanzados Aldo González, quien recordó que aparte de entrenar, deben estudiar y trabajar, lo cual les resta tiempo de preparación, que al final marca la diferencia  con relación a los atletas extranjeros.

 




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