Bertolandia y el humor inteligente | Televisión


Son tres, de momento, los mejores ejemplos de ese sugestivo subgénero televisivo que podría llamarse “docucomedia” (los tres en Movistar): ¿Qué fue de Jorge Sanz?, Vergüenza y, la más reciente, Mira lo que has hecho, la nueva aportación del cómico Berto Romero. Seis capítulos, de 25 minutos cada uno, que nos introducen de lleno en el siglo XXI.

Cada vez son más los historiadores que comparten la creencia de que para conocer la historia cotidiana de los siglos pasados y del presente serán más útiles las obras de ficción que los legajos historiográficos. Lo que está claro es que para conocer las costumbres de la España del siglo XXI habrá que revisar las obras citadas, y muy especialmente la de Berto Romero. ¿Cómo conocer ese nuevo fenómeno de los youtubers sin visionar en Mira lo que has hecho una de las mejores secuencias de la serie? En esos minutos se resume la vanidad de los nuevos ególatras, entremezclada, eso sí, por un mercantilismo desaforado. Son los amos de las nuevas tecnologías digitales sin percatarse, como señaló en su día Manuel Vicent, de que esa digitalización no es sino el regreso al momento en que el primate descubrió el valor del uso del dedo, del digitus, de tal forma que progreso y regresión encuentran su punto de unión.

En Mira lo que has hecho hay un alarde de humor inteligente con un tono irreverente, que no es sino llevar hasta el límite el cada vez más infrecuente sentido común. El terror de los padres primerizos ante un nuevo ser que no entienden, las noches en vela, los agobios cotidianos, su primera guardería —Montessori, por supuesto—, ese afán tribal de los nuevos grupos de WhatsApp, las relaciones familiares, la nueva manía de los selfies… Berto Romero no deja títere con cabeza dentro de un orden, amable, sin acritud, como lo son el humor que ejercen los que, suponemos, son dos de sus maestros: Woody Allen y Buenafuente.




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