Argentina: ‘Las Vegas’ reaviva las brasas del primer amor | Cultura


¿Se puede olvidar el primer amor o sus brasas no llegan a extinguirse? El director argentino Juan Villegas regresa en su quinto largometraje, Las Vegas, al pueblo de los veranos de su infancia y adolescencia, Villa Gesell, para filmar el reencuentro de una pareja. Y regresa también a su festival de cabecera, el Bafici, donde ya presentó sus cuatro primeras películas: Sábado (2001), Los suicidas (2005), Ocio (2011) y Victoria (2015). En un gesto de amor correspondido, el festival de cine independiente de Buenos Aires eligió esta comedia romántica para inaugurar su vigésima edición.

Laura (Pilar Gamboa), divorciada, convence a su hijo adolescente Pablo (Valentín Oliva) para pasar las vacaciones en esta popular localidad de la costa atlántica argentina. Pero allí coinciden con Martín (Santiago Gobernori), el padre de Pablo. Ha ido a veranear con su nueva novia, Candela (Valeria Santa), una colombiana 14 años menor que él con la que planea casarse. Es un escenario demasiado peligroso para la personalidad explosiva de Laura, que a duras penas logra entenderse con su hijo adolescente, a priori sólo interesado por la música y la socorrista Celeste (Camila Fabbri). 

“Es mi película más personal”, admitió Villegas al finalizar la proyección en el Bafici. La película fue grabada en los mismos apartamentos playeros que a día de hoy aún conserva su familia y que dan nombre al largometraje. “Fui muy feliz en Villa Gesell y creo que la comedia es el género que representa la felicidad”, justificó. 

Las situaciones de humor absurdo se intercalan con diálogos mínimos en los que asoman los vacíos en la relación entre padre e hijo y los cambios en la que tiene con la madre recién cumplidos los 18 años. Y es ahí cuando, sin olvidar su tono lúdico, esta pequeña película se hace más querible.

Mientras un amor viejo se reaviva y otro nuevo se enciende en esas playas, la historia circular  contenida en Las Vegas lleva también hasta la ópera prima de Villegas, Sábado. Las dos tienen escenas finales parecidas, pero con significados opuestos. La brisa optimista de Las Vegas es refrescante.




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